domingo, 26 de junio de 2011

El Mundo de Rokugan


El Inicio del Mundo

¿Ves el círculo que he dibujado, niño? ¿DÓn­de está su principio? ¿Dónde está su final? Por supuesto, no puedes responder, porque no hay respuesta para esa pregunta. Ha de haber un principio y un final, pero aquí no hay ninguno. Igual que el círculo, esta historia no tiene principio ni final. Antes de este mundo había otro. Después habrá otro, y nuestras almas cae­rán en aquel, llevadas por el peso de nuestras grandes y pequeñas hazañas. Ése es el camino de las cosas, niño, un camino que debes apren­der. Sólo conociéndolo hallarás la paz en este mundo de tristezas.

El inicio de este universo, como ha sido con todos, empieza en la nada. La nada estaba sola, en el vacío, y así fue durante incontables años. Entonces, sin previo aviso, la Nada se dio cuenta de que estaba sola, y lo lamentó. Así se creó un tercio del mundo. Luego, la Nada se dio cuenta de que deseaba un compañero. Así se creó otro tercio. Finalmente la Nada se dio cuenta d sus debilidades y creó el mundo, y se arrepintió, deseando deshacer lo que había hecho. El arrepentimiento de la Nada completó el mundo y lo hizo pleno.

Cuando la Nada habló el universo se hizo. A principio, la materia era como un huevo cuya cáscara dura se hubiera roto y mezclado con la delicada yema. Lo delicado se separó de lo duro y ascendió mientras el resto descendía. Ascendió aún más, pero parte de él dudó y se convirtió en el cielo y las nubes. El resto trepó durante lo que pareció una eternidad y creó el alto Cielo. La materia dura cayó más y más hondo, no forman do nada excepto el caos informe de una medusa. Y así fue durante muchos, muchos años.

El Sol y la Luna


Con la creación de los Cielos vino la crea­ción de los Tres Dioses Cuyos Nombres No Pue­den .Ser Pronunciados. Reconocieron la necesi­dad de dar forma a la tierra bajo ellos, y juntos crearon a un hombre ya una mujer jóvenes para que le dieran forma y estructura. Para crear al hombre ya la mujer usaron sus nombres, y es por eso que ya no podremos pronunciarlos nunca más.

El hombre y la mujer nacieron en el Cielo y miraron hacia abajo, hacia la tierra informe, vien­do la necesidad de darle forma. Descendieron en un arco iris y se dieron cuenta de que era como una medusa. El hombre y la mujer se pre­guntaron cómo darle forma, y se dieron cuenta de que la única forma de conseguirlo era darle nombre. Meditaron largamente sobre el nom­bre que darían al mundo, y cuando estuvieron listos besaron la tierra informe y susurraron su nombre. Mientras éste era pronunciado también lo fueron los suyos propios. La mujer se convir­tió en Amateratsu, el Sol, y el hombre se convir­tió en Onnotangu, la Luna.

Juntos flotaron por el cielo y sobre la recién nombrada tierra mientras ésta tomaba forma. La tierra se separó del mar y del suelo fértil crecie­ron las plantas. En los cálidos océanos los pe­ces tomaron sus múltiples formas. En los Cielos empezaron a crearse las Fortunas, nacidas de los sueños de las criaturas que dormían más abajo. La Luna y el Sol giraron en torno al mun­do una y otra vez hasta que todas las criaturas escogieron su forma. Entonces descansaron y miraron la tierra. Para su sorpresa, algunas de las criaturas empezaron a construir.

El Gran Sueño de las Naga


Estos constructores fueron llamados Naga. Eran capaces de cambiar su aspecto en muchas formas. Practicaban el arte y la guerra igual que los hombres de hoy en día, pero en la era de las Naga no había hombres. También adoraban a las Mil Fortunas que bailaban en las estrellas y en las montañas cubiertas de nieve, igual que hacemos nosotros en la actualidad. Reconocían que la mayor de todas las Fortunas era la Diosa del Sol, la que llamamos Amateratsu.

Sabían que llegaría un tiempo en que la Dio­sa del Sol se echaría a dormir y, por tanto, ellos también. Pero les preocupaba poco, pues su gen­te se había dedicado a la contemplación silen­ciosa, satisfecha con la creencia de que su civi­lización sobreviviría a cualquier catástrofe que pudiera sobrevenir. Eran orgullosos e infantiles, y esa fue su perdición. El Gran Sueño llegó, pero no cuando ellos esperaban, y cuando el Señor Luna atrapó a la Dama Sol la Era del Hom­bre sustituyó a la Era de las Naga.

Hijos del Sol y la Luna


Desde el principio el Señor Luna había per­seguido a la Dama Sol por todo el mundo. Un día la atrapó, y mientras su luz se desvanecía las Naga cayeron, una por una, en un profundo sueño. Muchos meses después Dama Sol dio a luz a nueve hijos: Hida, Doji, Togashi, Akodo, Shiba, Bayushi, Shinjo, Fu Leng y Hantei. El Se­ñor Luna supo que cualquier niño que llevara en sus venas los elementos del Sol y la Luna crecería para ser mayor que él. Por ello, a pesar de las protestas de Dama Sol, engulló a los ni­ños uno por uno.

Dama Sol tuvo que pensar con rapidez. Mien­tras Señor Luna engullía al primer niño dijo, "Mi señor, ciertamente has de estar sediento tras se­mejante comida", y le ofreció una taza de sake. Señor Luna le dio las gracias y la apuró. Des­pués de cada niño ella repitió su oferta y él la aceptó, sin saber que en cada taza había una gota de veneno nadando en el sake. Cuando cada niño iba a parar al estómago de Señor Luna, conforme los devoraba, se vertían incontables lágrimas de Dama Sol. A medida que caían lejos de los Cielos hacia la Tierra se mezclaron con la materia del aire y del viento. Finalmente, las lágrimas del Sol tocaron la Tierra, y allí donde cayeron permanecen, silenciosas y dormidas. Pronto, Onnotangu quedó tan borracho y obnubilado que no se dio cuenta de que ella había reemplazado al último pequeño, Hantei, por una roca. Señor Luna cayó en un profundo sueño y, mientras dormía, Amateratsu se llevó a Hantei y lo ocultó. Dama Sol explicó a su hijo que debía rescatar a sus hermanos y hermanas. Le entrenó en las artes del combate, preparándo­lo para el momento en que su padre despertara. Se dice que pasaron muchos años, y tam­bién se dice que pasaron muchos siglos. cuan­do Señor Luna despertó encontró a Dama Sol y al joven Hantei esperándolo. La batalla que tuvo lugar fue grande; al fin, Hantei abrió el vientre de su padre y los niños y sus entrañas cayeron a la tierra. Onnotangu intentó en el último mo­mento aferrar a los niños, pero sólo atrapó al pequeño Fu Leng. Hantei cortó entonces la mano de su padre, rompiendo su presa y haciendo que Fu Leng (y la mano amputada de su padre) siguieran a sus hermanos y hermanas en su caí­da. Pero mientras Fu Leng caía consiguió en el último momento aferrar a Hantei, arrastrando a su hermano hacia abajo.

La sangre de la Luna cayó a la tierra, encon­trándose con los charcos informes que las lágri­mas de Dama Sol habían creado. Allí dónde se unieron la sangre y las lágrimas se mezclaron, formándose un hombre y una mujer de cada uno de los miles de charcos.

Fu Leng cayó lejos de sus hermanos y her­manas, en una profunda grieta en el lejano oes­te. Atrapado bajo tierra luchó por alcanzar la superficie, pero ya no era el mismo. Los mu­chos meses enterrado le habían otorgado un oscuro conocimiento que envenenó su cuerpo y su mente, corrompiéndole en una burla retor­cida de lo que fuera una vez.

                                                               LOS TRES PECADOS
Los Tres Pecados cometidos por la Nada son lo que formulan la fundación básica de las creencias de Rokugan. Los tres pecados (miedo, deseo y arrepentimiento) envenenan la mente y le impiden actuar con seguridad. Cuando los tres pecados se dibujan en los templos proporcionan cuencos con piedras para que los que los visitan puedan lanzar las rocas a las imágenes antes de partir.
«Cuando caiga el último Akodo»

Tan pronto como los hijos del Sol y la Luna tocaron la tierra dejaron de ser divinos. Aunque no eran tampoco hombres mortales, ya no eran dioses. Miraron a su alrededor y descubrieron los inicios dispersos de la humanidad, y supie­ron lo que debían hacer. Los humanos estaban desnudos y eran ingenuos, como niños recién nacidos, y los Hijos del Sol y la Luna hicieron este juramento: "Os enseñaremos los caminos del mundo y os protegeremos de su maldad. Servidnos con humildad y obediencia y man­tendremos nuestra promesa".

Los Hijos del Sol y la Luna, excepto el atra­pado Fu Leng, decidieron realizar un torneo para ver quién de ellos debía gobernar el mundo. Hubo una competición de velocidad, una de fuerza, una de astucia y muchas otras. Togashi prefirió no participar en el torneo, pues miró a sus hermanos y hermanas y supo el resultado. La prueba final fue un gran combate.

El Señor Hida confió en su gran fuerza para guiarle en la batalla, pero fue rápidamente ven­cido por la rapidez y precisión de los golpes de Shinjo. La rapidez de Dama Shinjo resultó ser su perdición. El Señor Bayushi utilizó su ímpetu para cogerla con la guardia baja y, con sus trucos y distracciones, derrotarla. El Señor Shiba, sin embargo, era demasiado astuto para tales engaños. Observó los trucos de Bayushi y sus
ac­ciones no se vieron afecta­das por las distracciones. Luego, el Señor Shiba se volvió para enfrentarse a Dama Doji. La esbelta y hermosa mujer retrocedió y esperó a que Shiba gol­peara, sabiendo que su hermano aprendería de­masiado si observaba sus movimientos. La paciencia de Shiba se agotó; atacó y fue derrotado con rapidez por la técnica de Doji. Enton­ces Akodo avanzó. Conocía la táctica de Dama Doji y la usó contra ella. Finalmente, sólo Akodo y Hantei quedaron en el campo de batalla. Lucharon con el amor de los hermanos, pero conforme la batalla cre­cía en intensidad también lo hacía el temperamento del pri­mero. En un momento crucial la furia dominó a Akodo. Hantei sintió la rabia de su her­mano y la usó contra él. Fue un descuido el que provocó que Akodo perdiera el duelo, un error que podría haberle costado la vida. Dado que

Hantei perdonó a Akodo, éste juró a su hermano que él y su familia le servirían. Togashi, que obser­vaba la batalla desde la distancia, murmuró: "Cuando caiga el último Akodo tam­bién lo hará el último Hantei".

La Dinastía Hantei

Al final del torneo se decidió que la dinas­tía Hantei gobernaría a los demás. Hantei de­claró que los Hijos del Sol y la Luna debían construir un Imperio poderoso, uno que mos­trara su devoción a su sagrada madre Amateratsu. Mientras Hantei ocupaba el trono, cada uno de sus hermanos y hermanas viajó a las tierras conocidas, reuniendo a los humanos y creando los Siete Clanes. Hida formó el Clan del Cangrejo, Doji el de la Grulla, Togashi el Clan del Dragón y Akodo el del León. Shiba formó el Clan del Fénix mien­tras Bayushi hizo lo mismo con el del Escorpión. Por último, Shinjo creó el Clan del Unicornio. Durante muchos años Hantei y los Clanes construyeron caminos, pala­cios y templos, y el Imperio flore­ció. Sin embargo, un día un ejér­cito de criaturas malvadas y putrefactas atacó estas grandes obras de los Hijos del Sol y la Luna. Eran las fuerzas de Fu Leng, que había caído lejos de sus hermanos y hermanas. Su dominio de la magia del mun­do subterráneo era total. Ar­mado con las criaturas que ha­bía invocado de los infiernos bajo la tierra, planeaba des­truir el Imperio Esmeralda y reclamar las almas de los hombres mortales para su pro­pia gloria y poder.
DAMA DOJI Y DAMA SHINJO

Tradicionalmente, cuando una mujer se casa toma el apellido de su marido. Sin embargo, cuando Dama Doji y Dama Shinjo se casaron sus maridos tomaron el apellido de las Damas para mantener el lazo familiar con la Diosa del sol. De hecho, es debido a Dama Doji que las mujeres están al cargo de las casas. Ella insistió en encargarse de los asuntos de la casa de su marido mientras él estaba fuera en la guerra y actuando como magistrado en sus tierras.

 

  El Nuevo Camino

Hantei y los Clanes reunieron un ejército para combatir a los trasgos, ogros y Oni cambiaformas de Fu Leng, pero ni la magia ni el acero podían derrotar su brujería malig­na. Cada batalla obligaba a Hantei a retroceder. Finalmente, mientras su ejército harapiento se preparaba para el asalto final en las llanuras de Uichiman, un hombrecillo con la cabeza rapada vestido con una túnica fue a visitar al Emperador Hantei. El hombre se presentó como "Shinsei", que significa "nuevo camino". Prometió al Em­perador que podía derrotar a los ejércitos de Fu Leng, mas Hantei no se sintió impresionado. Or­denó que echaran al hombrecillo, pero cuando los guardias intentaron tocar a Shinsei los derro­tó a todos sin usar un arma. Entonces se volvió al Emperador. "Déjame tomar a siete guerreros para enfrentarme a tu hermano. Con ellos, de­l tendré los ejércitos que avanzan por tus tierras".

Hantei se sintió intrigado. Pasó una noche entera interrogando a Shinsei mientras su her­mano Shiba anotaba cada palabra. Las notas de esta conversación, llamadas El Tao de Sbinsei, se encuentran aún en la biblioteca del Emperador y en las de todos los Clanes. Al final de la velada Hantei quedó convencido. Deseaba enviar a sus hermanos y hermanas, pero el hombrecillo sacudió su cabeza dicien­do, "No. Han de ser hombres mortales, pues la fortuna favorece al hombre mortal". Hantei comprendió la sabiduría de estas palabras y envió a un guerrero de cada uno de los Clanes junto a Shinsei. Los llamó samurai, que signi­fica "sirvientes".

Pasaron muchas semanas y los ejércitos de Fu Leng se fortalecieron y ganaron terreno en cada batalla. Pero un día su poder se desva­neció misteriosamente, y en un momento crucial los ejércitos de Hantei cargaron. Las filas de la oscuridad se rompieron y huyeron. Hantei supo entonces que Shinsei había, de algún modo, cumplido su promesa. Anticipán­dose al retorno de los héroes preparó una gran fiesta por su
victoria, pero sólo un samurai regresó... Era el samurai Escorpión, portando doce pergaminos y una mano de obsidiana encantada. "Esconde estos pergaminos", dijo, "puesto que fueron la perdición de Fu Leng." Tras esto, el samurai Escorpión murió. El emperador prohibió que se rompieran los sellos de los pergaminos y confió el deber de ocul­tarlos y protegerlos al Clan Escorpión. Luego ordenó a los Cangrejo construir una gran muralla entre el Imperio y las tierras oscuras del mundo subterráneo, conocidas como las Tierras Sombrías, para proteger a Rokugan de su maldad. Los Clanes de la Grulla y del León juraron proteger al Emperador. Doji fue ele­gida como el primer campeón del empera­dor, mientras Akodo dirigía los ejércitos en el campo de batalla. Los Dragón y Fénix esco­gieron los caminos de la contemplación. Am­bos Clanes tomaron el Tao de Shinsei y lo incorporaron a su propio conocimiento de la hechicería. Por último, el Clan del Unicornio abandonó el Imperio para descubrir qué había más allá de sus fronteras.
HANTEI Y SHINSEI

Cuando Hantei estaba construyendo Otosan Uchi pidió que fuera el mayor palacio del Imperio. Cuando acabó, Shinsei vió el palacio y dijo: “Es el mayor palacio que ningún Hantei haya construido jamás”. Hantei se sintió confuso “Soy el único Hantei”, dijo. El maestro sonrió “¿lo crees así?” Sabe esto, pues: tú eres sólo un Hantei. Antes de ti hubo un centenar de miles de Hantei y después de ti habrá cien mil más”. Hantei asintió reconociendo la sabiduría de Shinsei , pero entonces el Maestro dijo: ”De hecho, puedes contemplar otro palacio Hantei que rivaliza con el tuyo. ¿Te gustaría verlo?” Hantei asintió y siguió a Shinsei a un campo vacío. Shinsei señaló un gran hormiguero y sonrió. “¿Ves a las pequeñas? Cada una de ellas fue un Hantei”.
Mil Años de Paz

La época llamada los "mil años de paz" fue muy tranquila. Los Clanes luchaban por el terri­torio, ganaban influencia política en la corte y construían los cimientos de la filosofía que Shinsei dejó tras de sí.. El Emperador Hantei y sus hermanos y hermanas envejecieron y sus hijos asumieron sus responsabilidades y deberes. Conforme avanzaba el tiempo, cada Clan desarrolló su propio carácter.

En el lapso de mil años la población creció hasta los 30 millones, incluidos dos millones de samurai. Las fuerzas de los Siete Clanes han crecido y menguado, los límites políticos han sido redibujados y peleados muchas, muchas veces. Pero algunas cosas nunca cambian, sólo crecen y maduran. Cada Clan ha crecido desde sus inicios, transformándose en una fuerza dis­tintiva. Cada uno es un poder individual con el que tratar. También se han desarrollado "Clanes Menores", pero ninguno ha sido tan significati­vo como los Siete Grandes Clanes que nacieron de los Hijos del Sol y la Luna.





  ALFABETIZACIÓN

Se da por supuesto que los miembros de la casta samurai saben leer y escribir, al menos a un nivel de comprensión básico. Como regla general, un shugenja (cuya profesión se basa en la escritura y la lectura) será más culto que un samurai de su clan.


Los Fénix (que tienen más shugenja que ningún otro clan) y los Grulla (que son expertos cortesanos) suelen ser los clanes más cultos. Además, la familia Ikoma del Clan del León es notoria por sus historiadores. No esperes que un general Cangrejo escriba poesía de viaje, pero será capaz de trazar un claro conjunto de órdenes para el comandante del flanco derecho de su ejército. La mayoría de los heimin y hinin no lee bien, si es que lo hace. Sus tradiciones e historia suelen ser orales, narradas en forma de cuentos o canciones.

Rokugan


Rokugan es una tierra rocosa y montañosa, rodeada por tres lados de montañas (norte, oeste y sur) y por el océano al este. Hay casi doscien­tos volcanes, aproximadamente cincuenta de ellos activos, y cientos de manantiales termales que atraviesan las regiones montañosas. Sólo cerca de un quinto del territorio es plano; la mayoría son laderas de colinas empinadas, es­trechas gargantas, valles angostos, barrancos y montañas. Cuanto más se aproxima uno al océa­no más llana se torna la tierra. Es allí donde se encuentran las granjas. La nobleza ha utilizado las regiones montañosas en su provecho, cons­truyendo castillos en pasos estrechos o inacce­sibles. Las tierras llanas se utilizan para las gran­jas, puertos y ciudades.

Hay muchos ríos que atraviesan Rokugan, fluyendo de las montañas y cruzando el paisaje para morir en el océano. Las ciudades y las gran­jas de arroz se construyen en las llanuras cerca de los ríos, con diques que las protegen de las riadas primaverales.

El clima es variado. El invierno es corto pero frío. El verano es largo y sofocante. El otoño es fresco y la primavera húmeda. Un vistazo a los edificios y las ropas de Rokugan pueden expli­car a un extranjero que los rokuganeses encuen­tran mucho más desagradable el calor del vera­no que el frío del invierno. Rokugan experimen­ta fuertes nevadas durante esta época, tan serias que los viajes casi se paralizan en esta época.

La Furia de los Elementos

Rokugan no es ajeno al desastre. Durante los mil años de gobierno Hantei el Imperio Esme­ralda ha visto cientos de terremotos, tsunami y huracanes. .

Los terremotos tienen lugar con regularidad. Al menbs una vez al año se siente un temblor menor bajo la tierra. Pueden ser ligeros movi­mientos que retumban durante unos momentos o grandes grietas que derriban edificios y hienden la tierra durante varios minutos. Ha habido cinco grandes terremotos en la historia de Rokugan, todos ellos seguidos al poco tiem­po por un tsunami.

Tsunami es la palabra rokuganesa para "ola gigante". Después de un terremoto los roku­ganeses siempre inician los preparativos para hacer frente a uno de estos desastres. Normal­mente pueden contar con que llegue entre uno y tres días después. Incluso los terremotos meno­res pueden provocar tsunami, pero a mayor gra­vedad del temblor siempre es mayor la de la ola. Los huracanes también son frecuentes de las costas de Rokugan. Estas grandes tormentas destruyen pueblos enteros, pero también apor" tan grandes botines a los pescadores una vez han pasado.

Otra señal de las fuerzas de la naturaleza torna la forma de los volcanes. Como se mencionó anteriormente hay muchos volcanes en Rokugan, no todos inactivos. Los rokuganeses suelen cons­truir sus pueblos en las tierras bajas, pero la no­bleza erige sus fortalezas en lo alto de las monta­ñas, cerca de la amenaza de erupción. Aunque las fortalezas montañosas no se construyen cerca de cadenas volcánicas activas, la mayoría de los rokuganeses conoce el cuento (sin duda apócri­fo) de un grupo de shugenja que lanzó un pode­roso rirual que despertó el fuego de la tierra para devorar el castillo de un enemigo...





EL ORDEN CELESTIAL

Aunque la cultura de Rokugan puede pare­cer bastante extraña, es muy parecida a la Euro­pa feudal con la que están familiarizados los amantes de la historia y la literatura fantástica. La sección siguiente está dedicada a la estructu­ra de la sociedad regimentada que forma Rokugan. Aunque al principio pueda asustar en realidad es bastante sencilla. Todo Rokugan está basado en una estructura jerárquica llamada "El Orden Celestial"... Los rokuganeses creen que todo forma parte de un diseño divino. Incluso la humanidad tiene un papel que jugar en este orden. Creen que todos tenemos un destino y que debemos trabajar para completarlo, aunque ello signifique la incomodidad, el dolor o la muerte, pues a pesar de lo terrible que pueda ser el camino de cada uno, algo aún peor aguar­da a aquellos que intentan engañar a su destino.

TRES ESCALONES


Rokugan es muy formal. El universo opera lo una estructura escalonada: los hombres y mujeres nacen en uno de los tres escalones del Orden, y han de vivir el resto de sus vidas el papel en que su nacimiento les ha situa­do. Hay veces en que algunos pueden mover­se un escalón a otro, pero esto es la excep­ción y no la regla.

Hay tres clases de personas en Rokugan: la Nobleza (los que hacen la guerra), los Campe­sinos (los que
trabajan), y los Sacerdotes (los que rezan). Aquellos que quedan fuera de esta estructura se consideran "no-gente" (o hinin) y están protegidos por la justicia imperial. Para tener una representación visual de la estructura social de Rokugan consulta "El Orden Celestial" en la página siguiente.

El propio Rokugan es un estado feudal. Hay un único Emperador que es dueño de todas las tierras. Todo la que se extiende bajo el sol le pertenece, puesto que su ascendencia se remon­ta al primer Hantei que ganó el Torneo del Sol y la Luna. Los nobles menores (daimyo) juran lealtad al Emperador. Gobiernan los territorios que se les dan y se aseguran de que las leyes del Emperador sean obedecidas y cumplidas. A cambio, obtienen el derecho a recaudar impues­tos en la tierra que rigen. Del mismo modo, un daimyo puede dar parte de sus tierras a cambio de fidelidad. Los campesinos trabajan los cam­pos a cambio de la protección de los nobles. Por desgracia para los campesinos, el "contrato feudal" está un tanto desequilibrado en Rokugan. Los daimyo y samurai no están obligados a pro­tegerlos. Aquellos que lo hacen actúan por cor­tesía más que por obligación.

   SAMURAI: LOS QUE HACEN LA GUERRA


La clase social más alta de Rokugan la for­man los guerreros o samurai. Todos los que nacen en una familia de samurai son conside­rados como tales, sin importar su profesión. El Emperador y su familia son el primer peldaño en esta escalera. Los daimyo mayores de los Siete Clanes son el segundo peldaño y los daimyo de las familias son el tercero. El cuarto son los samurai que han jurado fidelidad a las familias de los daimyo y bajo ellos, en el quin­to peldaño, están los que han nacido en la fa­milia pero no han sido entrenados como gue­rreros. Por último están los ronin ("hombres errantes", llamados así por su naturaleza vaga­bunda), los guerreros sin señor que vagan por el país.

Sólo un samurai puede portar un daisbo. las dos espadas enfundadas en el cinturón u obi. La primera es la katana (espada larga) y la se­gunda se llama wakizasbi (espada corta). Los samurai viven bajo un código de conducta lla­mado bushido. Este sistema gobierna todas sus acciones. Consulta la sección Bushido, más ade­lante, para obtener más información.

Algunos Clanes son muy devotos de la religión de Rokugan, pero otros no. Los samurai del Clan del Fénix deben estudiar muchos textos sagrados y aprender las técnicas bugei (habilidades de lu­cha). Han de pasar ceremonias religiosas antes de recibir su daisho, en la que un shugenja (sacerdo­te, alguien que puede hablar con las Fortunas y recibir respuesta; ver Shugenja más abajo) les afei­ta y unge la frente. Los samurai del Clan del Can­grejo no se entretienen en tales frivolidades. Un Cangrejo aprende a luchar y a morir.

SAMURAI NO BUSHI
Aquellos nacidos dentro de la casta samurai que no son entrenados en el Bushido siguen siendo considerados samurai. No están a un nivel equiparable a los que portan daisho, pero se les permite llevar una katana para mostrar que son de clase samurai. Sólo porque un samurai lleve una katana no significa que sepa usarla.

HEIMIN: LAS SEMI-PERSONAS


Los Heimin o "semi-personas" son la gente común. El plebeyo mayor dentro del Orden es el campesino, porque proporciona lo que es más necesario en la vida: la comida. Sin él todo el mundo pasaría hambre. El siguiente es el arte­sano, puesto que crea cosas que la gente nece­sita. El mercader está por debajo porque no crea nada, únicamente vende lo que los demás crean. Es legal para un samurai matar heimin si su honor se ha visto comprometido por la rudeza de estos. Qué constituye una "rudeza" suele depender del samurai ofendido, por lo que los heimin siempre intentan ser tan humildes como les es posible en su presencia.


HININ: LAS NO-PERSONAS

Los Hinin ("no-personas") incluyen crimina­les, artistas (actores, músicos y geisba), charla­tanes (prestidigitadores y embaucadores) y ju­gadores. También incluyen a los eta, la gente que hereda trabajos "sucios" que implican tocar los cadáveres de humanos y animales. Los rokuganeses detestan tocar algo muerto. Creen que tocar los cadáveres (o cualquier cosa rela­cionada con ellos, como la sangre) mancha sus almas. Estos trabajos, como el de curtidores, enterradores y torturadores, se dejan para los eta. Aunque un samurai puede necesitar una buena razón para matar a un campesino, matar hinin no se considera un crimen porque no for­man parte del Orden. Sin embargo, matar a cier­tos hinin (como a la geisha favorita de un samurai) puede tener serias repercusiones.

NINJA

Los ninja se consideran eta y, por tanto, no­ personas. No es un crimen matar a un ninja, y no hay consecuencias derivadas de ello. Un .samurai perdería prestigio por tratar con un ninja recono­cido, pero nadie sabe con cer­teza que existan en realidad.

La amenaza de los ninja es todo lo que se necesita para que campesinos y no­bles se estremezcan bajo su quimono. Un shuriken de­jado sobre el cadáver de un sirviente muerto es suficien­te advertencia, pero no es una prueba concreta de la existencia de los ninja.

LA RELIGIÓN
El Orden Celestial no se aplica tan sólo a la humani­dad. Los dioses de Rokugan (comúnmente conocidos como las "Fortunas") tam­bién son parte de la gran máquina del universo y tam­bién deben obedecer sus rígidas leyes y códigos.

Hay muchas, muchas Fortunas. Por cada, pueblo, ciudad, familia, clan, gruta, montaña, río y árbol hay una Fortuna que vela y guía su vida. Los shugenja de Rokugan son educados en la religión de las Fortunas. Aprenden sus nombres y costumbres, sí como los rituales y plegarias para rea­lizar peticiones y calmarlas. Además, en mayor o menor grado, los shugenja son educados en la filoso­fía de los Cinco Anillos, que fue enseñada al Emperador hace mil años. Cada clan tie­ne una visión diferente del "shinseísmo", pero todos respetan sus enseñanzas.

Las Mujeres

En Rokugan es la casta de una mujer (no su sexo) la que indica su posición en el Orden Celestial. Las mujeres son iguales a los hombres con respecto a su casta. Sin embargo, hay unas cuantas diferencias a tener en cuenta.
 
SAMURAI-KO

Las doncellas samurai que permanecen fieles a sus señores inscriben sus nombres en los libros de historia. Las que caen los dejan en las can­ciones trágicas de amor. -Doji Shizue

Una de las historias favoritas de los poetas de Rokugan es la de la hermana de un samurai asesinado que se puso la ar­madura y cogió la espada de su her­mano para vengarlo. La "historia de Hitomi" ha provocado que nume­rosas jóvenes se conviertan en bushi, y ha justificado dicho acto a ojos de muchos daimyo. El ri­tual samurai de cambiar de nom­bre ha hecho que muchas samurai-ko (mujeres samurai adopten el nom­bre de "Hitomi" tras to­mar el daisho, incluida la samurai-ko del Clan del Dragón, Mirumo­to Hitomi.

Uno de los votos que algunas samurai­-ko realizan durante su ceremonia de iniciación es el de celibato (después de todo, una samurai-ko no puede dedicarse a la vez a su daim­yo y a su amante o marido). Si se descubre que una samurai-ko que ha ju­rado celibato tiene un amante, a menudo renuncia a su posición e ingresa en un monasterio. Por supuesto, la palabra clave es "des­cubre".. Hay muchas samurai-ko que tienen amantes, y el reperto­rio de cada poeta tiene diversas historias de samurai y samurai-ko que han provocado su perdición debido al amor. Las samurai-ko son tratadas como guerreros samurai en el Orden Celestial. No hay diferencias de trato con res­pecto a los hombres.
ESPOSAS
El matrimonio en Rokugan no tiene nada que ver con el amor. Un matrimonio es un asunto estrictamente de negocios, arreglado por los padres de la pareja y un mediador. No se espe­ra que uno ame necesariamente a su esposa. Sin embargo, una ofensa contra la mujer de un sarnurai es una ofensa contra su marido.

Un hogar rokuganés es muy diferente de lo que uno podría esperar. En Rokugan, la mujer maneja todo el dinero y está a cargo de la casa en todos los sentidos. Un samurai recibe un es­tipendio de su esposa que puede gastar de la forma que desee, pero la mujer decide cómo se gasta el resto del dinero. Maneja las finanzas, alquila trabajadores para reparar y mejorar la casa y se encarga de entretener a las visitas. Sin embargo, aparte de esto la esposa-tiene poco que hacer salvo murmurar con las esposas de los demás samurai y leer las historias románti­cas (llamadas "libros de almohada") que se ven­den en el mercado.

GEISHA

Aunque hay muy poco romance en un matri­monio, no puede decirse lo mismo de las aven­turas fuera de él. Aunque los asuntos extramaritales de un samurai son ignorados por la sociedad, se espera que sea discreto, de forma que no insulte a la familia de su esposa. Cuando un samurai busca compañía puede encontrarla en brazos de una geisha.. Las geisha son artistas. Están entrenadas en las artes de la música, la poesía y la conversación. Aunque se tiene un gran respeto por sus habilidades, siguen siendo tan sólo hinin dentro del Orden Celestial.

Cuando entra en la casa de té de una geisha, se espera de un samurai que deje su katana en la puerta (para evitar verter sangre en su inte­rior). Las leyendas están llenas de samurai que se enamoran de geisha y el peligro que tales pasiones suponen. Se espera que un guerrero sienta tal pasión sólo por una cosa: la protec­ción de su señor. Tales pasiones comprometen la devoción de un samurai por su señor y son desaprobadas en extremo en Rokugan.


LA HISTORIA DE LA HIJA DEL CAMPESINO

Cuando la cosecha es pobre los campesinos se ven en graves apuros económicos, y una hija hermosa puede aportar mucho dinero. Algunas geishas compran chicas bajo contrato y las entrenan en las artes de la conversación, el baile y la canción. Muchas geishas son también excelentes interpretes musicales. No son “mujeres de la noche”. Son artistas. En ocasiones son capaces de comprar su propio contrato, lo que les permite convertirse en chicas “independientes” o, si tienen capacidad para los negocios, abrir su propia casa de té.

  EL ORDEN CELESTIAL

En la cima está el Emperador, el primer hijo de Amateratsu, la Diosa del Sol.

Justo debajo están los señores de los Siete Clanes, los señores de las familias y los señores de los clanes menores.

Bajo los daimyos estála casta samurai (bushi y shugenja), los que viven y mueren para servir a los señores de Rokugan.

Luego están las “semi-personas”, los Heimin, incluidos los campesinos, artesanos y mercaderes.

Por último están las “no-personas”, los Hinin, incluidos las geishas, enterradores y torturadores.

 
La vida de un samurai

Igual que las estaciones y las mareas, la vida humana sigue un ciclo. Negar este ciclo es ne­gar la pertenencia al orden y nuestro lugar en él. No sólo es un deshonor hacia los dioses, sino también hacia los propios ancestros que esperan algo mejor de un joven samurai.
NACIMIENTO Y JUVENTUD

Cuando nace un niño, lo hace dentro de la casta de su padre y su madre. La infancia en Rokugan es muy diferente a la de occidente. Los niños no se consideran adultos hasta que pasan su ceremonia de gempukku. Un niño no es un "adulto pequeño". Es un menor al que no se han enseñado aún las normas de los adultos, y por ello debe ser tratado con amabilidad y permisividad. Una vez cumple siete años, es enviado a una escuela en la que pasará varios años aprendiendo las costumbres de su casta y profesión.

MAYORÍA DE EDAD: LA CEREMONIA DE GEMPUKKU

Los jóvenes samurai son educados en escue­las en las que aprenden historia, esgrima, len­guaje, tácticas de batalla y filosofía. Lleva aproxi­madamente nueve años completar el entrena­miento, durante los que los estudiantes rara vez (si hay alguna) ven a sus padres. En algún pun­to entre los 13 y los 21 años (normalmente a los 16) el niño realiza el rito de iniciación llamado gempukku y es, por primera vez, considerado un adulto. Normalmente se espera que los ni­ños adopten un nuevo nombre (su nombre adul­to) con esta ocasión.
MATRIMONIO

Los matrimonios son concertados por los padres de los prometidos, y sólo ocasionalmen­te ambos sufren las agonías del romance. A menudo se utiliza un mediador para concertar el matrimonio, normalmente un miembro del Clan de la Grulla, que siempre está al corriente de los nacimientos de las familias reales de Rokugan. Los dos contrayentes suelen ser pre­sentados algún tiempo después de su ceremo­nia de gempukku.

El día del matrimonio la novia viste de blan­co, el color que simboliza la muerte, para mostrar que ahora ha muerto para su familia. Du­rante la ceremonia deja caer esta vestidura blanca para mostrar otra roja, simbolizando su renaci­miento. Tras la ceremonia hay pocas oportuni­dades para que florezca el romance. La novia es llevada aparte por la suegra para que apren­da todo lo que necesitará para ser una buena esposa, mientras el marido marcha en peregri­nación hacia algún lugar sagrado para "celebrar­lo". La celebración suele implicar que el samurai medite sobre esta nueva fase de su existencia, y sobre los cambios que necesitará hacer en su nueva forma de vida.


AMOR

Aunque el concepto del amor es a menudo trágico en la literatura occidental, también es edificante. No es así en Rokugan. El amor apa­sionado no tiene cabida en el corazón de un samurai; sólo hay lugar para una devoción com­pleta e incuestionable al propio daimyo. Cual­quier otra emoción entra en conflicto con la propia devoción, enturbiando la lealtad. El amor apasionado es a menudo mal visto en los círcu­los samurai; es una emoción para la "gente baja", Como los cortesanos y las geisha. Sólo en muy raras ocasiones una historia de amor acaba bien para un guerrero. Aunque esto sea lo normal y aceptado en Rokugan, los amantes que logran sobreponerse a las dificultades suelen ser vistos como heroicos y honorables. Los que no lo consiguen suelen terminar trágicamente, y a veces se les vilipendia.
Inkyo: LA LLEGADA DE LA VEJEZ

En Rokugan, un samurai es considerado un "hombre joven" hasta que alcanza su vigésimo cumpleaños. Entonces, hasta los cuarenta, será de "mediana edad".. En su cuarenta aniversario se considera adecuado que se afeiten la cabeza, cambien su nombre y se conviertan en monjes para prepararse para su próxima vida.

Se considera adecuado, pero eso no signifi­,ca que sea una verdad universal. El Daimyo del Clan del Cangrejo, Hida Kisada, tiene cin­cuenta años y ninguna intención de afeitarse la cabeza o de unirse a un monasterio. Del mismo modo, la "Grulla Gris" Kakita Toshimoko tampoco muestra signo alguno de querer pre­pararse para su próxima vida; le queda mucho por hacer en ésta.

Cuando el Emperador o un daimyo se retira, dejando a un joven samurai en su lugar, a me­nudo permanece en la corte como "consejero". Por supuesto, el resto de la corte sabe quién es la autoridad real, lo que convierte al joven sen­tado en el trono en un monarca de papel hasta que su predecesor fallece.
MUERTE Y SEPPUKU
El miedo a la muerte no es sólo impropio, sino también un deshonor. Dado que los rokuganeses creen en un mundo espiritual al que van las almas de los muertos para aguardar su renacimiento, esperan unirse a sus ancestros en el mundo espiritual tras su muerte. A los samurai se les enseña en los dojo una famosa cita: "He recibido en préstamo el nombre de mis ancestros. Debo devolvérselo inmaculado". Este valor sorprendente frente a la mortali­dad puede hacer muy corta la vida de los samurai. A menudo, cuando uno no cumple con su deber o su valor queda en entredicho, surge la necesidad de probar su valía: la prueba defi­nitiva de valor.

El seppuku ("abrirse el vientre") es esa prue­ba, el ritual de demostración del propio valor frente a la muerte. Antes de la ceremonia el samurai pasa el día en un templo (dedicado a una deidad familiar), escribiendo poemas y car­tas a sus seres queridos. Al final de este día, el samurai se arrodilla en una estera para proteger el suelo sagrado de su sangre, desenvaina su wakizashi y realiza tres profundos cortes en su torso. No debe gritar por el dolor, y a menudo un amigo íntimo o un familiar espera tras él, con su katana desenvainada, listo para realizar el "corte final" e impedir que su amigo se des­honre emitiendo algún sonido.

Los samurai no cometen seppuku para pro­teger su propio honor, sino el de su familia. Es, quizá, el aspecto peor comprendido de la cul­tura samurai, y todo director de juego debería poner un gran cuidado cuando lo introduzca en sus partidas.

La vida de un campesino
PROBLEMAS Y CAMBIO

La vida de un campesino es muy diferente de la de un samurai. Un campesino depende enteramente de la previsibilidad de la naturale­za y la certeza de las estaciones. Cuando suce­de algún desastre natural el campesino está con­vencido de que ha hecho algo mal para atraer semejante desgracia sobre su casa. Siempre des­confían de los extraños y los cambios, puesto que ambos alteran la normalidad. Sólo pueden representar problemas.
LAS ESTACIONES

Las cuatro estaciones definen la vida de un campesino. La primavera está llena de lluvias, dejando el suelo ideal para plantar. Las ciruelas y cerezas marcan el inicio de la primavera, mien­tras que la caída de las flores del cerezo indica al campesino la llegada del verano. El verano es una estación que se soporta más que se dis­fruta. Es el tiempo en que el arroz está crecien­do y pocas labores manuales pueden realizarse sin sudar copiosamente. También es la tempo­rada de los tifones, que arruinan todo el duro trabajo de los campesinos. El otoño es una esta­ción anhelada. La temperatura disminuye y se cosecha el arroz. El invierto es corto en Rokugan, pero frío y amargo. La nieve cae normalmente sólo en el norte, pero se sabe de inviernos ex­tremadamente fríos en los que ha nevado en el sur. El invierno es el tiempo de destilar el sake (un vino de arroz que es una de las dos bebidas más populares en Rokugan), tejer la seda y otras telas, y practicar otras habilidades artesanales. Por supuesto, el final del invierno trae la llegada de la primavera, en la que se abren los mercados y se venden e intercambian los productos realiza­dos durante el invierno.
LOS FRUTOS DE LAS GRANJAS

El arroz no es el único cultivo de la mayoría de las granjas; también producen frutas, nueces y verduras. El mayor lujo de una granja es, por supuesto, la seda. Es tan valiosa que incluso la seda mala se guarda para venderse en los mer­cados de primavera. Las dos bebidas preferidas de Rokugan (el té y el sake) también se elabo­ran en las granjas.
 
El Idioma

En Rokugan hay dos idiomas diferentes: la lengua común y la lengua culta, usada sólo por la nobleza, los shugenja y los monjes. Todos los samurai aprenden la lengua común, y a unos pocos se les enseña la lengua culta.

La lengua común de Rokugan tiene muchos dialectos. Un samuraj puede viajar por tres pro­vincias diferentes y oír tres pronuncia­ciones diferentes de la pa­labra "arroz". A menudo, el acento de un samurai denotará su Clan, posi­blemente incluso hasta su familia.

La lengua culta es utilizada ex­clusivamente en las escuelas shugenja y en la Corte Im­perial. Los documentos oficiales es­tán escritos en la len­gua culta (para evi­tar falsifi­caciones por parte de las cla­ses inferio­res), y los dialectos comunes no se permiten en la corte. Los samurai no consideran im­portante que los campesinos com­prendan o no las órdenes de la corte; sólo han de obedecerlas.
La Economía
KOKU

La moneda base de la economía de Rokugan se denomina "koku", y tiene el valor aproxima­do de unos doscientos Kg de arroz. Un único koku se divide en 5 fanegas o monedas de pla­ta llamadas ichibukin o "bu". Cada fanega puede dividirse en diez celemines de cobre llamados “zeni”.

1 koku = 5 bu = 50 zeni
IMPUESTOS

Cada estación de cosechas produce aproxi­madamente 25 millones de koku de arroz en Rokugan. También provoca la llegada de los re­caudadores de impuestos a las granjas, listos para recaudar el 60% de todo lo que el campesino haya producido ese año.

Los recaudadores de im­puestos no siempre recogen comida. Los campesinos también pueden ofrecerles seda, sake, telas o té. En algunas ocasiones hacen tales ofrendas como soborno para que no se informe de un nuevo campo de arroz a su señor.
POBREZA

Cuando los magistrados del daimyo llegan en otoño para recaudar los impuestos, muy a menudo se encuentran con que el mal tiempo o los bandidos han dejado al campesino sin nada que entregar de todo ese año de trabajo. Algunos daimyo son generosos y permiten a los campesinos un año de respiro en el que reconstruir sus cultivos. Otros son menos compasivos y exigen el tributo de otras formas. Algunos campesinos se ven obligados a vender a sus hijas para pagar a su daimyo y otros son ejecutados sin piedad, siendo sus tierras entregadas a otra familia para que las cuide.
ARTESANOS Y MERCADERES

Aunque los artesanos y mercaderes están muy abajo en la escala so­cial de Ro­kugan, tam­bién son los más ricos. Los samurai y los campesinos siempre necesi­tan de zapateros, carpin­teros, toneleros, herreros y otros artesanos que reparen o reemplacen sus herramien­tas, armas, casas y ropas.

En Otosan Uchi, la capital del Imperio, un samurai pue­de encontrar tres herreros de hojas, ocho afiladores de es­padas, cuatro plateros, tres ha­cedores de vainas, dos lacadores, dos flecheros, un tintorero y un centenar de desti­ladores de sake. Hay un total de doscientos car­pinteros disponibles y listos para trabajar, por no mencionar a los barberos, trenzadores de paja, papeleros, cortadores de tabaco, labradores y te­jedores de esteras. Todos estos artesanos tienen trabajo estable gracias a los campesinos, los ha­bitantes de la ciudad y el señor de las tierras.
CARPINTEROS

Los artesanos más ricos de Rokugan son los carpinteros. Tienen tanto dinero que muchos son capaces de pagar guardaespaldas que les protejan de los bandidos. Es bastante común que los campesinos paguen al carpintero local una pequeña cantidad para que extienda esta protección también a ellos. Por supuesto, el car­pintero ha de hacer los "arreglos" con el magis­trado local para que éste ignore tales actividades. Ningún daimyo desea ver su auto­ridad comprometida, y más de un carpintero ha muerto por ofrecer protección a los súbditos de un señor.

Hay cuatro clasificacio­nes de "carpinteros" en Rokugan: el yesero (que hace paredes de yeso), el techador (que hace las tejas para los tejados), el albañil (que hace los ci­mientos de la casa), y el serrador (que mide, corta y acondiciona la madera). Estos cua­tro hombres trabajan en equipo, liderados por un carpintero que es maestro en todas las habilidades. Dicho per­sonaje actúa como re­presentante y busca tra­bajo para su equipo.

 Viajar
 
GUÍAS DE VIAJE

Los viajes en Rokugan pueden durar mucho tiem­po. Un hombre a caba­1lo puede viajar entre 30 y 50 Km al día, dependiendo del cli­ma, de dónde comience, de su destino, de si está usando algún camino imperial, etc. te Cada uno de los clanes tiene al menos tres guías de viaje: una para el daimyo, una para su magistrado jefe y otra para los dignatarios visitantes. Estos pequeños estudios incluyen ma­pas y listas de caminos, templos, posadas, estaciones de paso, ciudades y pueblos, así como territorios amistosos y territorios que, por el bien del clan, habrá que evitar.
CAMINOS IMPERIALES Y ESTACIONES DE PASO

Hace mucho, el primer Hantei ordenó que se construyeran carreteras para unir los pala­cios de los Grandes Clanes y la Ciudad Impe­rial, Otosan Uchi. Durante mil años estos cami­nos han sido mantenidos por los Clanes. Los Grulla gastan increíbles sumas para mantener sus caminos en buen estado, mientras los Can­grejo sólo se preocupan de mantener aquellas carreteras que aceleran el movimiento de las tropas al borde de las Tierras Sombrías. Junto a muchos caminos hay árboles altos y frondosos que proporcionan sombra y protección contra la lluvia. Junto a los caminos Imperiales exis­ten muchas estaciones de paso, normalmente pro­tegidas por samurai aprendices de magistra­do. Hay muchas de estas estaciones y todas varían en tamaño y miembros.

Los oficiales de una es­tación proporcionan ayu­da a los viajeros, actúan como exploradores avanza­dos (vigilando a los ejércitos invasores) y se mantienen alerta ante cualquier proble­ma. A menudo disponen de un shugenja o dos, sólo para casos de emergencia.
PAPELES DE VIAJE

Los caminos bien cuidados permiten viajar rápidamente en­tre las ciudades. También signi­fican un viaje rápido entre las provincias, lo cual no es bueno para los clan es que temen ser in­vadidos. Cuando los samurai o campesinos viajan deben obtener permiso de su daimyo y llevar consi­go papeles de viaje (que indican su destino y motivos) para hacerlo. Los documentos son comprobados en las estaciones de paso situadas en los lími­tes de las provincias.
La Comida
ARROZ

"¿Has comido arroz hoy?" -Saludo popular en Rokugan

Los rokuganeses no se saludan con "hola" "¿cómo estás?". Se preguntan si han comido el único producto que está presente en toda las comidas es el arroz. Este alimento es la base de la dieta de Rokugan. Se hierve y se sirve como plato principal, cocido en ga­chas espesas o mezclado y ade­rezado con vinagre. A menudo se tritura y se hacen pasteles, o se muele en harina para hacer bolas y fideos. Si no hay arroz disponible, o es demasiado caro, se usa mijo (el arroz de los pobres) en su lugar.
FRUTAS Y VERDURAS

Los rokuganeses comen una amplia variedad de verduras (siempre servidas con arroz). Casi nunca se comen crudas: se hierven, fríen, adoban y cuecen. Las verduras más po­pulares son las judías (espe­cialmente las de soja, que se usan para hacer salsa de soja y tofu), que se cuecen o majan en una pasta.
PESCADO

El pescado es un manjar en Rokugan. Obviamente, sólo los que viven cerca de la costa tienen acceso a pes­cado fresco. Se hierve, asa, fríe, cuece o se sirve crudo (entonces se le llama susbi) con arroz aderezado con vi­nagre. Los pescados más tí­picos incluyen: caracolas, bo­nito, almejas, cangrejo, angui­las, arenque, medusa, quelpo, caballa, pulpo, ostras, lucio, fugu (el famoso "pez globo", venenoso si se prepara de for­ma incorrecta), sardinas, ve­neras, róbalo, sepia, erizos de mar, camarones, calamar, pez espada, y atún.
CARNE

La carne roja no se come en Rokugan. El ganado es muy esca­so y su leche se considera más va­liosa que su carne. Tanto los campesinos como la nobleza comen pollo y cerdo con regulari­dad, mientras los eta comen caza, como jabalí y ciervo. La nobleza evita este tipo de carne, pues creen que le hace oler mal.
BEBIDAS

El té es la bebida más popular en Rokugan. Existe toda una ceremonia dedicada a la prepa­ración y el servicio correcto de dicha bebida. Los rokuganeses no añaden azúcar a su té (aun­que algunos Unicornio siguen bebiendo el suyo con leche de yegua).

El vino de arroz, llamado sake, es muy popular entre aquellos que pueden pa­garlo. Se sirve caliente (a temperatura cor­poral) y se bebe en pequeñas tazas que pueden sostenerse en una sola mano. Una versión más potente del sake se deno­mina shochu, pero sólo los bebedores más avezados se atreven con él. Para las clases bajas que no pue­den permitirse el sake hay licores de frutas, cervezas e hidromieles.

   
El Vestuario

La ropa está diseñada para mantener a una per­sona caliente y seca. En Rokugan, además, cumple otra función. A menudo puedes determinar la posi­ción de una persona por las ropas que esta viste.

La clase samurai utiliza seda y algodón. El quimono es el ves­tido de manga larga con el que la mayoría de occidentales están fami­liarizados. En verano, los rokuganeses llevan quimonos de seda ligeros. En invierno los visten más gruesos, fo­rrados de algodón. Durante los me­ses lluviosos de primavera se usa el paraguas para mantener seco el qui­mono. Pueden situarse pequeños objetos en las amplias mangas. Un fajín, llamado obi, se lleva en torno a la cintura. El obi tiene pliegues, que sirven como bolsillos. Además, pueden atarse a él pequeñas bolsas para transportar objetos mayores. El daisho se lleva enfundado en el obi. Un hatama, una camisa abierta con pliegues, se lleva a menudo sobre el quimono para las ocasiones formales. Un haori (un ador­no utilizado para crear la ilusión de unos hombros mayores) también se lleva a veces en ocasiones formales.
EL MON

La heráldica en Rokugan es menos formal que en occidente. Todos los samurai de un clan lucen el mon, o símbolo y colores del mismo. En las ocasiones formales se suele vestir un kami­sbimo, una pequeña chaqueta que se lleva sobre el quimono con el mon. Un samurai llevará el mon de su clan a la espalda y el de su familia en la manga izquierda, para que esté cerca de su corazón, o en la derecha para guiar su espada. Un samurai incorpora normalmente los colo­res de su clan en sus ropas formales, mientras que las ropas privadas suelen ser de colores gri­ses y marrones. Suelen llevar sombrero en las ocasiones formales (pueden ir desde lo muy sen­cillo hasta lo realmente extravagante).
COLORES DE CLAN

Los miembros de los Siete Grandes Clanes pueden ser identificados casi siempre por los colores de sus ropajes formales. Los colores que se asocian más a menudo con los clanes son:

Cangrejo: Azul grisáceo más negro, rojo y marrón.

Dragón: Dorado con toques de verde oscuro.

Escorpión: Rojo sangre y negro.

Fénix: Rojo, amarillo y naranja.

Grulla: Azul cielo y plata.

León: Amarillos, marrones y tonos terrosos.

Unicornios: Púrpura, blanco y oro.

LOS VESTIDOS DE MUJER

Las mujeres también visten quimonos, pero a menudo los llevan a juego con colores com­plementarios. Una mujer no lleva hakama. Su quimono es a menudo muy largo, arrastrándose tras ella. Su obi es normalmente más amplio que el de un hombre, y está anudado en un elaborado lazo. Suelen pintarse el rostro de blan­co, incluidos los labios. Las cejas son afeitadas y se pinta su forma en su lugar. Normalmente, las damas de la Corte Imperial marcan el estilo "correcto", aunque muchas mujeres (como las del clan Escorpión) ignoran a menudo las opi­niones de la Corte sobre el estilo.

Las samurai-ko, por otro lado, suelen seguir los pasos de sus contrapartidas masculinas. Nor­malmente llevan hakama, haori y daisho, pero también puede vérselas con ropas algo más fe­meninas.
ROPAJES CAMPESINOS

Las ropas de los heimin y hinin son habitual­mente de algodón, cáñamo o lana. Los colores suelen ser muy apagados (no pueden pagar los caros tintes que hacen tan colorida a la noble­za). En vez de paraguas, las clases bajas utilizan sombreros y abrigos hechos de paja. Los som­breros de los campesinos son muy prácticos. Son redondos y de ala ancha, para alejar el sol y la lluvia de los ojos. Llevan quimonos y obi con camiseta y taparrabo de algodón.
PEINADOS

El estilo tradicional de peinado para un samurai consiste en la parte frontal afeitada y una coleta alta que se dobla hacia delante sobre la coronilla. Sin mebargo, hay muchos en Rokugan que utilizan un peinado para identificarse con su clan. Algunos Grulla tiñen su cabello de blanco y lo dejan crecer largo y cuidado. Los Dragón se afeitan la cabeza por completo y decoran sus calvas con tatuajes. Los León a menudo dejan que sus cabellos crezcan a su aire y los tiñen de dorado. Los Fénix son muy tradiconales, afeitando sus frentes y portando coletas altas. El Clan del Escorpión a menudo oculta sus rasgos, mientras que el Clan del Cangrejo no podría preocuparse menos por el peinado de un samurai. Una mujer de la casta samurai casi nunca se corta sus cabellos. Las samurai-ko a veces emulan a sus contrapartidas masculinas, pero no es frecuente. Normalmente, el cabello de una mujer puede llegar hasta el suelo. Una mujer sólo se lo corta cuando enviuda y cuando está de duelo.

Las Residencias
CAMPESINOS

Los campesinos no viven en granjas aisladas. Las granjas rodean un pueblo en el que viven los campesinos y sus familias. Estos hogares son muy simples. A menudo tiene dos habitaciones: una sala de estar y un dormitorio, con un total de unos 40 ó 50 metros cuadrados. Los aldea­nos más importantes (como el jefe del pueblo) suelen tener una casa mayor, completada con una "habitación de lujo" en la que pueden en­tretener a los samurai de visita. Las paredes in­teriores son de papel y los suelos están hechos de madera. Las casas se construyen a menudo con madera de cedro, que es flexible (para los fuertes vientos y tormentas) pero también más inflamable que la mayoría. Un rápido incendio estival puede arrasar un pueblo entero en un día. Los objetos valiosos se guardan en una des­pensa de piedra situada en la parte trasera de la casa, para protegerlos del fuego y del robo. Los zapatos se quitan siempre antes de entrar en la casa, y se dejan en la entrada.
EL PUEBLO

Todos los pueblos están rodeados por cortafuegos para ayudar a prevenir los frecuen­tes incendios en el seco verano. También están rodeados de árboles, dando a la aldea una som­bra constante que la protege del molesto calor del estío. Los caminos que transcurren junto a un pueblo están bordeados de árboles (para dar sombra) y altos setos. También se pueden en­contrar hoyos llenos de excrementos, que ayu­dan a fertilizar los campos. Se anima a los viaje­ros a que contribuyan.
SAMURAI

Las casas de los samurai son mucho más ex­travagantes que las de los campesinos, a menu­do unas diez veces más caras y grandes. El ho­gar de un samurai siempre está decorado con un jardín, e incluye tres secciones. La sección frontal se usa únicamente para los negocios. La primera interior se reserva para invitados y para dormir. La tercera sección es la parte más inte­rior, donde se prepara la comida y donde las mujeres tienen sus aposentos privados.

Castillos

Cada familia de daimyo vive en un castillo ancestral que rodea y protege a un pueblo o ciudad, y que está a su vez rodeado de granjas. Está amurallado y tiene un foso para desanimar a los invasores. Cada castillo tiene varios edifi­cios fortificados (normalmente de uno a cuatro) que albergan las barracas, la residencia del se­ñor y los almacenes de comida. Cada uno de estos edificios se asienta en unos firmes cimien­tos de piedra con s61o un estrecho acceso con altos escalones, limitando el movimiento de las tropas dentro y fuera del castillo a una única fila. Los pasillos interiores de la fortaleza están hechos de piedra. Es un vasto laberinto que sólo permite avanzar a un hombre a la vez, hacien­do muy fácil su defensa. Todos los pasillos es­tán llenos de saeteras (para disparar flechas) y de agujeros en el techo (para lanzar aceite, áci­do y veneno). Al final del pasillo de piedra está el hogar del daimyo, que es una versi6n mayor y más extravagante de la casa del samurai. Nor­malmente alberga un séquito de entre cuarenta y cincuenta personas (parientes políticos, guar­daespaldas, etc.).

Los samurai que sirven al señor de un casti­llo viven en las barracas (si son solteros) o en la ciudad con sus esposas. Las samurai-ko, al ha­ber perdido a su familia durante la ceremonia del gempukku, permanecen con la familia del señor o en barracas separadas.

Ciudades

Las ciudades que están protegidas por las murallas y los fosos de las fortalezas de los daimyo son el centro de la economía de Rokugan. Están divididas en distritos con puertas, muros y fuerzas de policía locales (ver Yoriki más adelante). Durante la noche se ne­cesitan papeles identificativos para pasar de un distrito a otro. Los campesinos analfabetos no suelen ser bienvenidos en las ciudades. Realizan sus negocios en el pueblo durante la época de mercado en primavera.

Los rokuganeses pueden orientarse en las ciudades prestando atención a los nombres de las calles. Los mercaderes y artesanos se concentran, y por eso las calles reciben el nombre de sus talleres (¿Necesitas un carpintero? Ve a la calle de los carpinteros). Las casas de las geisha, las de té y los teatros se encuentran en los mismos distritos (normalmente lejos del templo). Se espera de los samurai que dejen sus espadas atrás, en la entrada del distrito de las geisha.


 El Bushido: el código del guerrero

El Bushido es el código al que se adhieren todos los samurai. Enfatiza una vida de virtud e c integridad. Todos estos valores están contenidos en el Honor de un samurai.
VALOR

No puedes vivir escondiéndote de la vida.- El Tao de Shinsei

Se espera de un samurai que esté listo para dar la vida por su daimyo en cualquier momento. La gente de Rokugan no sólo cree en la reencarnación, sino también en que las ac­ciones de su vida afectarán a las mil vidas si­guientes. Esta creencia en el karma (un tipo de energía espiritual que sigue a la propia alma de una vida a otra) explica porqué un samurai se preocupa tan poco por su propia seguri­dad. Sabe que si entrega su vida desinteresa­damente sirviendo a su señor su posición me­jorará en su próxima vida. La gente común permite que el miedo asalte su corazón. Un alma extraordinaria es la única que tiene el valor de vivir realmente hasta el límite, como si cada momento fuera el último.
LEALTAD

Un puñado de riquezas es como un puñado de polvo cuando se compara con la riqueza que la familia de un samurai le aporta.- El Tao de Shinsei

Hay otra razón por la que un samurai está tan dispuesto a vivir peligrosamente. Sabe que si da la vida por su daimyo, éste cuidará muy bien de su familia una vez muerto. El concepto de lealtad funciona en ambos sentidos entre señor y vasallo. Un daimyo será leal al recuerdo de un samurai caído recompensando a cambio a su familia por su devoción. Este concepto de entregar la propia vida para mejorar la de la familia es muy importante. En Rokugan, nada es tan importante como tu familia. Sin ella la vida de un samurai (o hasta la de un campesi­no) no vale nada.
SINCERIDAD

Posees cada palabra que pronuncias.- El Tao de Shinsei

La sinceridad no significa honestidad. La sin­ceridad es la habilidad de parecer honesto. Se espera de un samurai que mienta para proteger el honor de su familia. Es por esto por lo que en la corte no se considera válido el testimonio de los miembros de la familia. Un hombre o mujer que puede llorar a voluntad tiene una habilidad valiosa en Rokugan. La capacidad de parecer sincero cuando se presentan unas dis­culpas es muy valorada por los rokuganeses. Les preocupa más decir lo que la gente desea oír que decir la verdad. Hacerlo implica inco­modidad para todas las partes implicadas y, por tanto, es deshonroso.

Por otro lado, la palabra de un samurai siem­pre es válida. Si un samurai dice que hará algo lo hará, o morirá en el intento.
ON

Un hombre valiente no necesita ser cruel.- El Tao de Shinsei

En Rokugan se está más preocupado por las apariencias que por la verdad. Ser considerado con los demás puede ganarte muchos favores, mientras que ser descortés puede costarte la vida. La razón principal para toda esta cortesía es la idea de! On (que se traduciría como "respetabili­dad" o "prestigio"). El On indica cómo de respe­tado estás dentro de tu casta. Un samurai sin On ha caído en desgracia y sólo puede salvarse rea­lizando el seppuku. Los rokuganeses son respe­tuosos unos con otros porque provocar una "es­cena" significa una pérdida de On para ambas partes. La disciplina es muy importante, así que cuando alguien muestra una brizna de emoción puedes decir que ha "perdido la compostura".
EXCELENCIA

Mientras tu descansas, tu enemigo practica.- El Tao de Shinsei

Un samurai debe luchar siempre por ser el mejor en todos los aspectos de su vida, no sólo en los asuntos militares. Cada acción requiere una concentración total, porque cada repetición acerca más al practicante a la perfección. Los rokuganeses creen que la filosofía de Shinsei puede aplicarse a todas las cosas: esgrima, caza, jardinería... Incluso la respiración es un acto que siempre puede mejorarse.
 
DUELOS

El concepto del duelo no es extraño en las cos­tas occidentales. Sin embargo, en Rokugan los duelos pueden implicar algo más que un simple cruce letal de aceros...

Un viento veraniego mece las hojas de los ár­boles que quedan a los lados de un corto puente sobre un río. Por cada lado del puente avanza un samurai. Alcanzan el centro, dándose cuen­ta de que uno de ellos deberá dejar paso a/ otro. Uno dice, "Permíteme ver la técnica".
El otro le complace y se coloca en posición de en guardia, El primero sigue su ejemplo. Transcurren unos tensos momentos. Enton­ces, de pronto, ambos se relajan y el primero se aparta para permitir el paso al segundo.

¿Qué ha sucedido? Desde el punto de vista del juego, los dos samurai han hecho tiradas de Percepción y han comparado sus totales de Glo­ria. Pero esto no explica lo que ha sucedido en el "mundo real" de Rokugan. La respuesta, por supuesto, es que ha habido un duelo en este puente, y un samurai se ha apartado para dejar paso al vencedor. Han evaluado la habilidad de su contrario y el "perdedor" (que se ha dado cuenta de que habría perdido el duelo) se ha echado a un lado para permitir el paso al mejor de los dos.

Hay muchos tipos de duelos en los que pue­de involucrarse un samurai, y no todos ellos acaban con derramamiento de sangre. Muchos creen que derramar sangre cuando no es nece­sario no trae más que vergüenza a su hoja.

Los duelos se hacen a veces con espadas de madera llamadas boken, especialmente si los samurai son amigos o pertenecen al mismo clan. Los daimyo suelen prohibir los duelos dentro del clan para impedir la pérdida de valiosos es­padachines.

Cuando un samurai busca un lugar en el que probar sus habilidades suele acudir a la escuela de esgrima de su rival, "en busca de una lec­ción". Esto se hace para mostrar la superioridad de la técnica propia. Esta actividad ocurre con regularidad en Rokugan, ya que los samurai agre­sivos intentan obtener el favor de su sensei de­mostrando su valía contra escuelas rivales.

 
 VENGANZA

"Ningún hombre puede dormir mientras el asesino de su padre camine por el mundo".- Proverbio de Rokugan

Cuando un miembro de una familia samurai es asesinado (incluido un sensei o un daimyo), cualquier miembro de esa familia puede ir al daimyo de quien le ha matado y pedir permiso para vengarse, aunque el derecho legal para hacerlo recae en el primer hijo de la víctima. Si la muerte ocurrió entre familias del mismo clan, , el samurai busca a su propio daimyo, Si la muerte ocurrió entre familias de distintos clanes, el pro­cedimiento es diferente, Si, por ejemplo, un samurai Grulla murió a manos de un samurai Dragón, los hermanos del samurai Grulla han de pedir a Doji Satsume (el daimyo del clan de la Grulla) que solicite a Togashi Yokuni (el daimyo del clan del Dragón) permiso para que autorice el duelo. Puede parecer que los daimyo rechazarán tales desafíos, pero eso indicaría su falta de fe en sus propios samurai, y también podría verse como una muestra de cobardía. Antes de que tal desafío pueda lanzarse, no obstante, la familia debe tener la certeza de la identidad del asesino, y la muerte ha tenido que ser "pública", es decir, debe haber testigos. Una vez el desafío ha sido aceptado, se hace públi­co. Los magistrados no interfieren en un desa­fío de sangre, y cualquiera que lo haga acepta las consecuencias. Se considera un crimen ca­pital interferir cuando un hombre está intentan­do vengar el espíritu de su ancestro.

No hace falta decir que, una vez muerto el desafiante o el desafiado (o ambos), el Desafío de Sangre acaba. La muerte en un Desafío de Sangre es una muerte honorable y por ello no puede ser "vengada", al menos no dentro de los límites de las leyes imperiales.
VANAGLORIARSE

El samurai se adelantó a su ejército cabalgan­do, con el rocío brillando en su armadura con las primeras luces de la mañana. Elevó su lanza hacia el cielo y nos gritó a través de los campos: "¡Estuve en la batalla de las Cataratas de Denoben! ¡Fue mi flecha la que acabó con Iuchi Kizawan! ¡Cuándo la cabeza de Otomo Chizen cayó de sus hombros, era yo quien sostenía mi espada empapada con su sangre! ¡Soy Matsu Gohei! ¡La sangre de un centenar de generacio­nes de Leones fluye por mis venas! ¡En este día, tu sangre alimentará la hierba bajo tus pies!"

Los samurai son famosos por sus fanfarro­nadas previas a las batallas. Fanfarronear per­mite al comandante oponente saber a quién se enfrenta: una posible ventaja psicológica. cier­to, una ventaja muy pequeña, pero tal y como un samurai ve la batalla, una leve ventaja es todo lo que se necesita para vencer.

Vanagloriarse es también una forma de retar a tu oponente. Pronunciando tu nombre, linaje y gestas estás diciendo que no tienes miedo. No te preocupa quién es él, sino que él debe pre­ocuparse por quién eres tú. También identifica a un samurai que desea que se sepa quién es durante la batalla, aportando así prestigio y ho­nor a su familia y a su clan.
ESPADAS

A veces nos referimos a una espada como el alma del samurai. Los sables se heredan de ge­neración en generación, y la gente de Rokugan cree que el contacto continuado con un objeto puede dejarle un "eco espiritual".. Cuando un samurai porta su espada familiar, también está llevando una parte de las almas de sus ancestros. Así, ser irrespetuoso con la espada de un samurai es serlo con sus ancestros.

Lo que un samurai hace con su espada cuan­do visita la casa de otro es indicativo de su opi­nión sobre su anfitrión. Un samurai siempre deja su sable en la puerta de entrada cuando visita a un amigo. Cuando visita a un extraño o a un enemigo la lleva consigo al interior. Sin embar­go, cuando es saludado por su anfitrión (senta­do en el salón de recepción), puede situar su sable a su derecha o a su izquierda. Si lo sitúa a su izquierda (haciendo que sea fácil de desen­vainar) demuestra que no confía en su anfitrión, o quizá que su anfitrión no debería confiar en él. Si lo sitúa a su derecha demuestra que con­fía en su anfitrión, puesto que no puede desen­vainar rápidamente. Además, si sitúa la espada cerca de él con la empuñadura hacia su anfi­trión indica que no estima en mucho la habili­dad de éste con la espada.

Tocar el sable de un samurai, o simplemente respirarle encima, demuestra una gran falta de respeto por la espada. Un magistrado perdona­ría a un samurai que tratara de "limpiar la man­cha" con la sangre del ofensor. ¡Ay el hombre que prefiere pasar sobre una espada en vez de rodearla! Una señal típica de que un samurai es un ronin es que lleve su espada sobre su hom­bro en vez de en su cinturón, mostrando su vi­sión negligente del comportamiento "respetable". La katana se lleva en el obi con el filo hacia abajo (de forma que la saya, o vaina, no se apo­ya en el filo embotándolo). Sin embargo, cuan­do un samurai es insultado gira su katana "ha­cia arriba", de forma que cuando se desenvaina el filo apunta a la parte ofensora.

 Etiqueta

Rokugan es una tierra obsesionada por la eti­queta. Hay una forma correcta de hacerlo todo. Todo esto proviene del Orden Celestial explica­do antes. Hay muchas reglas que los rokuganeses han de cumplir, pero en vez de indicar cada una en concreto explicaremos su espíritu para darte una idea de cómo entran en juego.
¿QUÉ ES LA CORTE DEL EMPERADOR?

Cuando el invierno llega con su frío viento y su nieve, no hay mucho que hacer. Por ello, durante los fríos meses invernales, los rokuganeses pasan su tiempo en la corte. El invierno es la estación social de Rokugan, y al final del otoño la nobleza empieza a decidir dónde pasará el invierno. Se envían invitaciones a todos los Clanes, prometiendo la mejor comida y entretenimiento. Por supuesto, el huésped que aporta mayor honor a una casa es el Emperador, y todo el mundo intenta conseguir una invitación para la casa en la que se alojará.
¿POR QUÉ LA CORTE DEL EMPERADOR?

En la corte hay grandes oportunidades para un samurai de obtener gloria y prestigio. Después de todo, aquellos que acuden son los mayores daimyos de Rokugan. Impresionar al Campeón Esmeralda con tu maestría con la espada puede conseguirte un puesto de magistrado, mientras que impresionar a las damas de la corte con tu astucia y candor te proporcionará una gran fama (y otras recompensas) por todo el Imperio. La Dama Bayushi Kachiko, del Clan del escorpión, es la mujer más influyente de Rokugan. Es la consejera de mayor confianza del Emperador en asuntos de la corte, y todas sus actividades durante la estación social se siguen con gran atención y expectación.
 
PERCEPCIÓN Y VERDAD

Se ha mencionado antes, pero ningún énfa­sis es suficiente para destacar la diferencia en­tre percepción y realidad.

Ser honesto en Rokugan es ser grosero. Lo único que importa es la percepción, no la ver­dad. Si un samurai es un borracho, un jugador, un mujeriego. . . a la corte no le importa, mien­tras sea discreto. Indicar las debilidades de otros los incomoda a ellos ya ti, trayendo la vergüen­za a la familia de ambos. Lo mismo puede decir­se de la fe y del bushido. Si un samurai se presenta a sí mismo como un hombre pío que inten­ta alejarse de sus preocupaciones mundanas la corte lo considera honorable. La verdad se co­menta a menudo en círculos de cotilleos, pero se la considera murmullos inocuos y se la ignora.

A los clanes les preocupan los resultados. Un samurai que gana batallas y aporta gloria a su familia es felicitado por su grandeza. Uno que no lo hace se afeita la cabeza mientras es joven para no traer mas vergüenza a su familia.

Todo el mundo en Rokugan sabe que muchos samurai son mocosos despreciables y consentidos que necesitan una lección de humildad, pero para guardar la compostura no dicen nada. Es el samurai inteligente el que es capaz de humillar al samurai bruto sin causar a su familia una perdida de prestigio que destaque encima de todo lo demás.
REGALOS

Aunque muchas economías occidentales están basadas en el sistema de intercambio, Rokugan se basa en la donación de regalos. Aunque puede parecer que no hay una gran diferencia, es una de las mayores disparidades entre las culturas occidentales y Rokugan. La donación de regalos es una práctica muy formalizada y honrada. El modo en que un rokuganés te hace un regalo puede decirte si te respeta, si es un amigo o si es tu mayor enemigo. Cuando das un regalo, se supone que el que lo recibe debe ser capaz de devolver 1a generosidad de forma similar y rápida. No debes dar un regalo a alguien que carece de medios para devolvértelo. Esto indica a quien lo recibe que sabes que no puede corresponder tu generosidad, y es un insulto.

Además, la donación del regalo tiene todo un ritual que debe cumplirse. Cuando se ofrece, el que lo recibe ha de rechazarlo dos veces. Esto da al donante tres oportunidades para demostrar que realmente quiere hacer el regalo. Tomarlo demasiado pronto pone en entredicho la sinceridad del donante. Además, si el donante lo ofrece, es rechazado y no vuelve a ofrecerlo, demuestra al receptor que nunca hubo verdadera intención de entregarlo. Los regalos pueden ser de gran valor monetario, pero los más valiosos son los de valor sentimental.
INCLINARSE Y ARRODILLARSE

Inclínate siempre ante alguien de tu misma, casta social: p.ej., un samurai se inclina ante en otro samurai, un heimin ante otro heimin. Arrodíllate siempre ante alguien que es de una posición social mayor que la tuya. Los samurai siempre se arrodillan ante sus daimyo, y los heimin ante los samurai. Si te inclinas ante alguien de posición superior a la tuya (como tu padre), hazlo siem­pre más de lo que él se incline ante ti, para mos­trarle tus respetos. Tanto samurai como eta se arrodillan ante el templo de la Diosa del Sol.

 Política
EL EMPERADOR

“No puede haber dos soles en el Cielo, ni dos Emperadores en la tierra”.- Proverbio de Rokugan

En el centro de la corte está el Emperador. Él crea todas las leyes, es la cabeza de la igle­sia y posee la tierra. Tiene un gabinete de adminis­tradores que manejan los aspectos del estado. La justicia la ejercen el Empe­rador y sus oficiales desig­nados al efecto.

LA CORTE IMPERIAL

La Corte Imperial la for­man los miembros directos de la familia del Emperador. Son sus tíos y tías, hijos e hijas, hermanos y herma­nas, y aunque no osten­tan poder político real tie­nen acceso inmediato a sus oídos. La corte del Empera­dor está compuesta casi ex­clusivamente por miembros, del clan de la Grulla, pero hay también representantes de otros clanes que se han casa­do con la familia del Empera­dor para tener acceso a los pri­vilegios de la Corte Imperial. Los miembros de la corte no heredan tierra por su posi­ción. Sin ella, la Corte Impe­rial no tiene acceso a recur­sos reaIes, y debe otorgar favores políticos a cambio de dinero. Algunos de los miem­bros de la corte heredan di­nero del Emperador, pero la mayo­ría debe confiar en el intercambio de favores para vivir.

LOS MAGISTRADOS DEL EMPERADOR

Los que son nombrados para ejercer la justi­cia en el Imperio se llaman "magistrados". Estos oficiales tienen la autoridad del Emperador. Cues­tionar la autoridad de un magistrado es cuestionar la autoridad del Emperador, un crimen que se castiga con la muerte. Tradicionalmente, los magistrados se eligen de entre los Siete Clanes. El clan que controla más magistrados tiene ma­yor poder político en el Imperio.

El deber de los magistrados es hacer cumplir las leyes imperiales. Pueden emplear colabo­radores que les ayuden en su deber, pero han de pagarlos personalmente. Los magis­trados se reúnen una vez al mes para in­formar de sus actividades al magistrado jefe: el Campeón Esmeralda del Em­perador. El Campeón Esme­ralda es responsable de las actividades de sus subordi­nados. Su posición es vita­licia, determinada median­te el combate. Cuando muere un Campeón, se ce­lebra un torneo para desig­nar a uno nuevo. El gana­dor obtiene el puesto.

Los magistrados son ele­gidos por el Emperador, y en ocasiones y con permi­so de éste, por el Campeón Esmeralda. Los magistra­dos pueden ser de­puestos de su posi­ción por cualquiera de los dos. No hay un número fijo; el Empe­rador y el Campeón Esme­ralda deciden en cada mo­mento cuántos son necesarios. Los deberes de un magistra­do son muchos. Le son asigna­dos por el Campeón Esmeralda y debe intentar cumplirlos lo mejor que pueda. Algunos de­beres pueden aportar mucha glo­ria a la familia, como derrotar a un pequeño ejército de las Tie­rras Sombrías que se ha introdu­cido en el Imperio, o detener un intento de asesinato contra un miembro de la familia imperial. Otros no son tan gloriosos. Vigilar una estación en uno de los Caminos Im­periales es un buen ejemplo de los deberes ne­cesarios que ha de realizar un magistrado para obtener el favor del Campeón.

Los magistrados son recompensados por sus buenos servicios, y destituidos si no cumplen con su deber. Un magistrado del Campeón Es­meralda puede ganar entre dos y cuatro mil koku al año, empleados principalmente para pagar a sus propios ayudantes.

 
JUSTICIA

Los samurai son representantes oficiales de su daimyo, y estos del Emperador. El Empera­dor es el legislador supremo del territorio, y por ello los samurai y daimyo son los guardianes de la justicia, igual que los caballeros lo eran de la justicia del rey en la Europa feudal. Los pueblos a menudo tienen "policías" heimin que heredan su posición de sus padres para mantener la paz cuando no hay samurai cerca. Sin embargo, un samurai borracho puede ser a veces tan mortal como una banda de criminales en tu taberna. Rokugan tiene un sistema de justicia muy inmisericorde, pero antes de que alguien pueda ser llevado a juicio debe haber una confesión por parte del perpetrador, o el criminal ha de ser atrapado in fraganti. La tortura es un méto­do común para obtener confesiones.

CRIMEN Y CASTIGO

El asesinato puede provocar un desafío de sangre (ver Venganza, más atrás). La falsifica­ción y el robo se pueden castigar con la muer­te, y la esposa e hijos del criminal también son ejecutados. La traición contra el Emperador o el daimyo también está penada con la muerte. Los samurai pueden escapar de la ejecución (y de la pérdida de honor de su familia) mediante el seppuku. A veces, cuando un samurai es particu­larmente vil, se le ofrece la oportunidad de co­meter el seppuku, pero su daimyo le ofrece una espada de madera para completar el ritual. Esto demuestra que no cree que el samurai tenga el valor de completar el acto, y sólo está actuando para salvar las apariencias. Se le puede negar el seppuku a un samurai (un castigo muy grave), obligándole a vivir el resto de su vida en la ver­güenza: Los crímenes menores pueden corregir­se con azotes públicos, arresto domiciliario (sólo para samurai), multas o el cepo, lo que implica que el ofensor será encadenado a la odiada ma­dera un largo periodo de tiempo.

Es frecuente que cuando un campesino co­mete un delito el dirigente de la aldea sea cas­tigado por él. Del mismo modo, se espera de un samurai que expíe los delitos de un hijo hallado culpable.

LOS DAIMYO DE CLAN

Aunque el Emperador posee la más alta po­sición en el Imperio, la mantiene con prestigio y no con poder real militar o político. Las posi­ciones más poderosas del Imperio las ostentan los Grandes Señores, o daimyo, de los Siete Clanes. El Emperador tiene poder porque los daimyo respetan su posición. Aunque el Empe­rador carece de poder real, los daimyo no pue­den hacer nada sin sus bendiciones. El Empera­dor es la autoridad final en todas las materias. La fuente principal de poder de los daimyo es la tierra. Aunque el Emperador posee todas las tierras, las ha dado en regencia a los daimyo. Estos recaudan impuestos a los campesinos, dando una porción al Emperador y guardando el resto. Mediante los impuestos obtienen re­cursos reales, mientras que la Corte Imperial ha de otorgar favores a cambio de dinero en metá­lico. Con su acceso al dinero real, los daimyo son capaces de formar ejércitos y (con influen­cia política) usarlos para ampliar sus tierras.
LOS MAGISTRADOS DE LOS DAIMYO

Cada daimyo tiene un grupo de consejeros y magistrados, el más importante de los cuales se denomina karo. Está a cargo de todos los magis­trados y es el consejero jefe. El karo obtiene su posición del daimyo, y del mismo modo puede perderla. No es muy común cesarlo, no obstan­te, dado el peligro de que se vaya a otro clan, llevándose su consejo (y los secretos del clan) consigo. El karo puede esperar una retribución de entre setecientos y dos mil koku al año.

Igual que los magistrados del Emperador, los del daimyo son representantes de su señor. Cues­tionar su autoridad es cuestionar la autoridad del daimyo. Aunque es una práctica típica dar a cada magistrado una región de autoridad, es normal tener magistrados "errantes" que recorran el país y acaben con la injusticia dondequiera que la encuentren. También es normal que un daimyo tenga magistrados "secretos", que mantienen vi­gilancia sobre las regiones sospechosas.
YORIKI

Cada magistrado tiene aproximadamente 25 yoriki bajo su mando. Los yoriki son samurai que mantienen la paz a escala local. Hay dos por pueblo, alternándose en turnos mensuales. Los yoriki pueden tener "alguaciles" llamados doshin. Los doshin se eligen de entre la clase campesina. No se les permite llevar espadas, sino que utilizan armas no letales. La mayoría prefie­re utilizar un jitte, un arma de dos puntas para atrapar espadas útil para desarmar a samurai bo­rrachos y a bandidos pendencieros.

LOS CLANES MENORES

Durante la guerra, la política y las normas so­ciales a menudo se dejan de lado. Un efecto co­lateral son los jizamurai, pequeñas bandas de samurai agrupadas en "clanes menores". Un buen ejemplo de jizamurai sería un ronin al que se le ha otorgado una pequeña fortificación como re­compensa por sus servicios al Emperador (o a otro señor). El ronin ofrece protección a los cam­pesinos del área y también envía recado a cual­quier otro ronin que desee ayudarle a proteger sus tierras. El ronin se convierte en señor con tierra, vasallos y samurai a su servicio.

Aunque pueda sonar extraño, esto ocurre con gran frecuencia en tiempos de guerra. Los mon­jes y campesinos que sirven a su señor con ferocidad y valor pueden recibir tierras y títulos por sus servicios. Ascienden posiciones rápida­mente y se convierten en miembros respetados de la casta samurai.
 
LAS FAMILIAS

Bajo cada uno de los daimyo de clan están las familias. El jefe de cada familia jura fidelidad al daimyo de su clan. Los samurai de las fami­lias juran lealtad al cabeza de su familia, juran­do con ello lealtad al daimyo y al Emperador. Igual que los magistrados de los daimyo, los samurai de las familias tienen muchas obliga­ciones que cumplir. Recogen los impuestos y entregan las cosechas a los magistrados del dairnyo del clan.. Como tratan más directamen­te con los campesinos, suelen preocuparse más por las clases bajas.


El Calendario de Rokugan

Hay seis horas en el día de Rokugan y seis más en su noche. Las seis horas diurnas son:

Comadreja (5 AM - 7 AM), Dragón (7 AM - 9 I AM), Serpiente (9 AM - 11 AM), Caballo (11 AM - 1 PM), Cabra (I PM - 3 PM) y Mono (3 PM - 5 PM). Las seis horas nocturnas son: Gallo (5 PM - 7 PM), Perro (7 PM - 9 PM), Jabalí (9 PM. 11 PM), Rata (11 PM - 1 AM), Buey (1 AM - 3 AM) y Tigre (3 AM - 5 AM).

Rokugan utiliza un "calendario lunar" que emplea doce meses. Los meses impares tienen 29 días y los pares 30 días. La luna llena ocurre en el decimoquinto día de cada mes, lo que divide el mes en dos "estaciones". La luna nueva se da al final del mes, el último día. Los meses son:

Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Oveja, Mono, Gallo, Perro y Cerdo.

Los rokuganeses utilizan dos calendarios y dos relojes; el descrito aquí lo usan los campesinos. Se basa en la antigua religión y utiliza animales para su nomenclatura. El que verás en la aventura es el que utiliza la casta samurai, y utilizan los kami.



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