jueves, 22 de diciembre de 2011

Prólogo La nueva era en el mundo de Velthomer


Prólogo La nueva era en el mundo de Velthomer 
El planeta de Velthomer dominado por la raza humana era un lugar pacifico donde los humanos vivían en armonía. Este planeta se caracterizaba porque la mayoría de su superficie estaba cubierta por rocas y agua, abundaba muchos tipos de materiales, minerales que ayudaban mucho para prosperar rápidamente, sobretodo tecnológicamente.

El mundo de Velthomer estaba dividido en varias regiones, donde cada una de estas estaba gobernada por su propio Rey. Concretamente son cuatro Reinados que gobiernan este mundo: al norte, Kovindor; al este, Cintra; en el sur, Temeria; y al oeste, Derment.
Desde los inicios de Velthomer, los cuatro reinos han estado constantemente en guerra por el afán de querer expansionar sus tierras. Por culpa de estos enfrentamientos, muchas pequeñas aldeas, poblados neutrales que convivían en paz, fueron arrasados por la codicia de los reinos grandes.
Dichas guerras duraron muchos años sin descanso ni treguas. Tras ver que si estas batallas seguían continuando, todo esto solo llevaría a un desastre aun mayor, los cuatro Reinos decidieron hacer un “Pacto”, para detener esta guerra por el dominio de más territorios. Pasadas unos meses de constantes reuniones de los Reyes y los altos cargos de cada reino, se llegó a un acuerdo. Redactaron un documento vitalicio para evitar guerras futuras con leyes, normas qué deberán cumplir cada uno de los reinos. Cada año se deberían reunir entre una y dos veces los Reyes y los altos cargos para debatir como ha ido avanzando cada reino, así como aportar nuevos descubrimientos, nuevas tecnologías desarrolladas, para así compartir con el resto de reinos y conseguir que prosperen todos a un mismo ritmo.
Esta paz y buena convivencia duraron muchos siglos. Lo que nadie sabía era que uno de los cuatro reyes desde el pacto no estuvo de acuerdo con estas decisiones, pero para evitar perder su reino contra los otros tres, que deseaban realizar dicho pacto, decidió aceptar las normas impuestas.

El reino de Temeria, así como iban pasando generación tras generación, se iba trasmitiendo a cada uno de los herederos las enseñanzas y valores del Rey que hubo antes del pacto: Crear una revuelta y vencer al resto de reinos. Este objetivo era imposible conseguirlo con su poder actual, ya que sería un enfrentamiento directo contra los otros tres reinos.
Pero un día... Una roca de grandes dimensiones cayó de los cielos y con ello un gran cambio se avecinaría.

El meteorito impactó contra el lago que estaba en dominio del reino Cintra. Por suerte no hubo muchos daños y, gracias a las avanzadas tecnologías que se poseían, en pocos días pudieron arreglar los desperfectos.
El Rey de Cintra hizo un llamamiento a los otros reyes para hacer una reunión. En el concilio, se dio a conocer que una roca de grandes dimensiones descendió de los cielos, cosa que nunca había ocurrido y era muy extraña. Tras una larga charla, se decidió investigar la roca, pero para investigar más rápido, decidieron partirla en cuatro trozos, para así el mes siguiente reunirse y exponer los nuevos descubrimientos.
Esta decisión les costaría la paz que tantos años consiguieron mantener.
En ese mes de investigación, cada reino por su cuenta se dio cuenta de que ese trozo de roca contenía unas propiedades extrañas. Se dieron cuenta que era peligrosa a medida que hacían pruebas y la examinaban. Sorprendentemente muchos investigadores y los que tenían contacto con estos morían y, en reducidos casos, llegaban a mutar alguna parte del cuerpo. El Reino de Temeria era el único que se percató de que esta roca traía consigo un poder con el que podría por fin conseguir sus fines, a base de sacrificios humanos y muchos experimentos. El resto de reinos tan solo descubrieron que estar mucho tiempo expuesto o manteniendo contacto con la “Roca” producía efectos en las personas de muerte o mutación que acababa también en muerte, ya que el organismo no estaba acostumbrado a lo que determinaron una nueva enfermedad.

Inmediatamente al ver estos resultados, se convocó una reunión urgente, exponiendo que esta roca era estrictamente peligrosa y había que destruirla inmediatamente.
Desafortunadamente, uno de los reyes había descubierto que con este nuevo descubrimiento, podría dominar el mundo. Al haber realizado tantos sacrificios humanos, descubrió que en esa Roca contenía una especie de mineral que si mantenía contacto con una persona, podían ocurrir varias cosas; o morían o, por: al ser compatible con este, desarrollaba un poder especial. Pero había una estadística muy baja de posibilidades de que surgiera uno de estos.
El concilio decidió un día para reunir todos los pedazos que tenía cada reino y destruirlos, pero para ese día se acercaba una venganza tras largos años de espera.

Llegado el día, cada reino trajo su pedazo al lugar indicado para proceder a su destrucción.
Una vez todos reunidos, dio comienzo una pequeña charla sobre la roca y dio comienzo la cuenta atrás de la destrucción de ese material maldito. Pero poco tiempo después de empezar la cuenta atrás, el rey Alexander Anderson del reino de Temeria susurró:

- Llego la hora de acabar con esta farsa.

 Al finalizar esas palabras, se escucharon dos explosiones que provenían de las máquinas que iban a hacer añicos los pedazos de la roca maldita. Seguidamente aparecieron con un salto acrobático junto a Alexander dos de sus hombres.  A ojos del resto, dicho salto era imposible de realizar para una persona normal, cosa que sorprendió a todos los presentes. Pero lo más sorprendente fue el acto de traición.
El Rey Eiji del reino de Cintra ante tal deshonor dijo:

- ¿Alexander Anderson, cual es la razón de su traición, teniendo un pacto que lleva en vigor desde hace siglos?

Alexander volteó su cabeza mirando a Eiji y le respondió:

– Yo nunca acepte vuestra pacífica propuesta.

Este mientras le contestaba sacó un anillo del bolsillo y se lo puso en el dedo anular de su mano izquierda. Acto seguido, le apuntó con dicha mano:

 – No me entendéis, mi reino está destinado a dominar todo el mundo de Velthomer, y quienes no me obedezcan y me sirvan morirán.

 El Rey Jaskier del reino de Derment gritó indignado:

- ¡ESTO ES UN ULTRAJE, TE PONDREMOS BAJO ARRESTO POR TU NEGLIGENCIA Y TU TRAICIÓN!
 Alexander soltó una larga carcajada:

–Creo que acabaré contigo primero.

Seguido de estas palabras, apuntó con el dedo a Jaskier, sus ojos se volvieron en un color rojo carmesí y dijo:

–Hoy comienza una nueva era.

Este sacó la mano que tenía en el bolsillo con una pequeña daga y, segundos después, Jaskier apareció con cinco puñaladas sangrando a borbotones y cayendo al suelo.
Todos observan atónitos cómo, sin haberse acercado a Jaskier, este recibió tales heridas mortales. Alexander escondió su daga ensangrentada y pronunció:

– Bueno ¿Alguien más quiere enfrentarse a mí, o me serviréis fielmente?

A lo que le contestó el Rey Vilgefortz del reino de Kovindor:

–Jamás seguiríamos a un traidor. ¿Qué clase de brujería es la que has utilizado? ¡GUARDIAS! Apresad a Alexander y a todos sus hombres.

Frunció el ceño:

 – Esto no quedará así.

Alexander se cruzó de Brazos y con cara de decepción dijo:

 - ¿Así que esta es vuestra respuesta?, entonces moriréis todos, aquí y ahora.

Realizó un simple gesto con la cabeza, y sus dos hombres de atrás, saltaron y se dirigieron hacia la roca con intención de robarla.

 Pero de repente… Aparecieron dos siluetas nuevas encima de las rocas. Por lo que se podía apreciar en estos dos individuos, uno era bastante alto comparado con el otro, ambos llevaban una túnica con capucha y portaban una extraña máscara con el dibujo de un ojo que cubría casi toda ésta.
Los hombres de Alexander no se detuvieron y fueron directos a por estos dos nuevos intrusos, para así acabar con ellos y seguir con su plan de robar la roca.

De los enmascarados, el más alto se volteó para encarar el ataque. Cuando estuvieron a punto de llegar a ellos, los subordinados de Alexander quedaron paralizados en el aire. A uno de los hombres se le cambió los ojos a un color carmesí y seguidamente hizo una mueca, convirtiéndose en polvo y volviendo a aparecer dos metros más adelante, mientras que el otro quedó inmóvil en el aire. Del encapuchado salió una voz delicada de una chica joven.

- ¡Oh! Han aprendido a usarlo en tan poco tiempo ju ju.

El hombre, mientras se acercaba, transformó uno de sus brazos en una espada de acero y se dispuso a asestarle un golpe mortal a la encapuchada, pero, en el instante que parecía que le cercenaría la cabeza, ésta, con un sutil movimiento y giro de muñeca, atrapó el filo con los dedos.

– Aún estáis muy verdes para controlar estos poderes <3 –dijo con tono cariñoso

 El otro enmascarado de estatura más pequeña soltó una carcajada
 –Ku ku ku.

En ese instante, sin opción de reacción para el hombre, fue atravesado por el brazo de la chica enmascarada, pero lo más sorprendente es que su brazo tenia la forma idéntica que la espada del hombre.

–¿C-coom-o cof, cof es posible? Q-qu-ienes sois… – dijo el hombre en su último aliento.

La joven tras escuchar las últimas palabras del hombre, sacó el filo ensangrentado, se apartó lo justo la máscara para poder lamer la sangre que corría por el filo, mientras el hombre caía al suelo muerto.
El otro subordinado de Alexander, que estaba atrapado, atemorizado al presenciar el asesinato de su compañero, suplicó por su vida.

El enmascarado de menor estatura hizo un ligero movimiento con la túnica, seguido vino un grito por parte del hombre atrapado, que quedó descuartizado en varios trozos y con ello revelándose unos hilos que eran invisibles a simple vista si no fuera porque por ellos corría la sangre de este.
Alexander Anderson, al presenciar tal fracaso por parte de sus subordinados decidió actuar.

 Malditos Bastardos, acabaré con vosotros- dijo enfadado.

Sus ojos volvían a cambiar a un color rojo carmesí.

Mientras tanto el resto de los presentes estaban socorriendo al rey Jaskier tendido en el suelo y preparando un movimiento defensivo, de evacuación, ya que la situación se estaba tornando peligrosa.

Alexander alzó su brazo con el anillo, apuntando a la joven enmascarada, mientras sacaba su otro brazo con su daga.

– No os preocupéis, en un instante acabará todo- dijo con tono colérico.

Pero acto seguido, se sorprendió cuando perdió de vista a la joven

-¿Cómo puede ser, si hace un segundo estaba allí?- Pensó

Detrás suya una voz dulce le susurró:

- Eres una pieza importante del juego, así que te dejaré vivir ju ju.

 En el instante que Alexander se giró, la joven no estaba ya tras él, sorprendentemente volvió a estar sobre la roca con su compañero.
La joven se quitó la capucha, dejando caer un hermoso pelo liso y de color rosa, aun teniendo el rostro oculto tras su máscara.

-Bueeno es hora de despedirse. Este pedrusco es demasiado valioso para que vosotros lo controléis, así que nos lo llevaremos- dijo la joven enmascarada.

El compañero de ésta hizo unos ligeros movimientos con sus manos ocultas por la túnica. Seguidamente comenzaron a dibujarse unos círculos con signos extraños debajo de la roca, y a los pocos segundos después, desaparecieron junto a la roca.

Una vez los enmascarados abandonaron la sala, todos respiraron aliviados. Los ojos de Alexander volvieron a su color original y este cayó al suelo de rodillas, jadeando.

-Maldita Puta… arf… arf... m-mi venganza…-dijo antes de caer al suelo exhausto.

En ese instante todos los soldados presentes en la sala fueron corriendo, rodeando al traidor de Alexander. Viéndolo inconsciente, le despojaron de todo objeto peligroso, lo maniataron y lo llevaron a los calabozos.

Pasaron semanas, en este tiempo hubo varias reuniones de cómo se debía actuar ante todo el incidente ocurrido. Se decidió que Alexander debía ser ejecutado por su mala conducta y traición. El reino de Temeria, sus tierras serían repartidas por el resto de reinos.

Y llegó el día de la ejecución. El método de ejecutarlo que se decidió fue el método antiguo, en el que un verdugo cercenaría la cabeza del reo.

Se reunieron en la plaza del patíbulo, allí estaban presentes los tres reyes, con un despliegue de soldados de máxima seguridad para evitar incidentes, además de que asistieron muchos ciudadanos ya que cualquiera que quisiera podía asistir a la ejecución.
En la tarima de ejecución estaba Alexander maniatado con los brazos en la espalda y con la cabeza apoyada en un trozo de madera, donde se podían ver restos de sangre de pasadas ejecuciones. El verdugo se acercó a donde estaba Alexander y en un tono débil dijo:

-Mi rey, vengo a salvaros, extienda un poco el dedo anular que conseguí su “anillo”

El verdugo disimuló que comprobaba que estuviera bien maniatado y, en ese momento, le puso el anillo. Alexander no podía creérselo, el destino se había puesto de su parte.

-En cuanto digan de proceder la ejecución, no dudes y hazlo- susurró Alexander
-Lo que usted diga, mi rey- Le respondió el verdugo.

Llegó el momento. Y tras unas palabras de cada uno de los reyes explicando las causas de la ejecución y los cambios que habría, sonaron las trompetas para dar comienzo a la ejecución.
El verdugo cogió aire, alzó el hacha y, sin dudarlo, la descendió con todas sus fuerzas, asestando un corte mortal. La cabeza rodó por los suelos.

El patíbulo quedó en silencio, pues no fue la cabeza de Alexander la que cayó rodando por los suelos, sino la del nuevo rey de Derment, el hermano pequeño de Jaskier.
El pánico se apoderó de la situación, la gente gritaba y corría. Alexander estaba en pie junto al verdugo, una vez más con esa mirada terrorífica y sus ojos de color carmesí. Los otros dos reyes estaban atónitos ante tal situación increíble.

-¿Cómo puede ser esto? Le despojamos de todas sus pertenencias. ¿Debió esperar este día para usar su brujería? – dijo el rey Eiji de Cintra.

-¿Por qué un ser como tú, Alexander, tiene semejante poder? – dijo el rey Vilgefortz del reino de Kovindor.
-Estúpidos, ya os advertí que quien se opusiera a mi acabaría muerto. Hoy por fin comenzará la nueva era.- dijo Alexander entre carcajadas.

Los dos reyes comenzaron a dar órdenes para movilizar a todos los soldados disponibles en ese momento. Una sorpresa más se avecinaba. La joven enmascarada volvió a aparecer, pero esta vez sola. Consigo trajo una pequeña bolsa.

- Hola a todos, solamente vine para darle un toque de emoción a este evento- dijo mientras sonreía.

Esta metió la mano dentro de la bolsa y sacó lo que parecían una especie de polvo.

– Espero que no os importe que lance unos polvillos mágicos por aquí.

Sin esperar respuesta, dio dos saltos en el aire y roció los polvos por encima de todos los presentes.

-Ya termine mi trabajo aquí, espero que se diviertan- dijo en tono dulce, mientras desaparecía.

Todos empezaron a mirarse extrañados, preguntándose porque lanzaría los polvos sobre todos ellos. Hasta unas extrañas reacciones comenzaron a ocurrir. La mayoría de los presentes comenzaron a vomitar sangre y a gritar de dolor. Iban muriendo unos tras otros. Alexander no sabía que estaba pasando, parecía que a él no le hacía ningún efecto. Pronto se dio cuenta de lo que ocurría. Los pocos que no morían se estaban convirtiendo en humanos con poderes como él. Ocurría lo mismo que con sus experimentos. La chica había esparcido restos de la roca encima de todos y el contacto, el inhalarlo, hacia que el cuerpo humano reaccionara: si eran compatibles desarrollarían un poder inhumano, sino morirían.
De todos los presentes, tan solo quedaron Alexander y tres personas más. Estos se miraron.

-Dudo que controléis el nuevo poder que habéis adquirido ahora, os propongo un trato, me serviréis y os dejaré vivir- dijo Alexander.

Uno de los tres no pareció estar de acuerdo y se abalanzó sobre Alexander.  Así como cargó contra él, cayó al suelo con cinco puñaladas y a su espalda estaba Alexander.

-Esto les pasa a los que no me obedecen, pues, vosotros ¿qué decidís: vivir o morir?

Ambos hombres se arrodillaron y juraron lealtad a Alexander.

-Muy bien, a partir de ahora comenzará la nueva era. La era del tirano Alexander Anderson.

Después de todo lo acontecido. Pasaron muchos años. El mundo de Velthomer pasó de estar gobernado por cuatro reinos a ser de uno solo. El reino de Temeria, gobernado por Alexander se hizo con todo el mundo. A partir de entonces ocurrieron multitud de sucesos. Había grupos de rebeldes de los reinos extinguidos que pretenden volver restaurar la paz de Velthomer.

Misteriosamente comenzaron a aparecer por todas partes del mundo de Velthomer una nueva raza humana designada “Slicers”, estos eran los humanos que sobrevivieron al contacto con la roca maldita, eran humanos con poderes.

Aunque era un número reducido, Alexander pretendía darles caza para hacerlos sus súbditos y así asegurarse que nunca nadie se rebelaría contra él o eliminarlos.
Para el resto de humanos, sus vidas continuaron, trabajando y viviendo el día a día. La mayor parte del mundo era pobre por culpa de los altos impuestos que se exigían. El no pagarlos estaba penado con la muerte, esta era una de las leyes del Tirano Alexander.

¿Conseguirá volver a ser como antes el mundo de Velthomer o el Tirano lo gobernará para siempre?
Próximamente: Capitulo 1: El Despertar.


Agradecimientos a Yuka por la corrección ortográfica. Es un encanto de chica.

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