viernes, 16 de marzo de 2012

Capitulo 4: Supervivencia.


Capitulo 4: Supervivencia. 

La batalla había comenzado a un ritmo frenético. En menos de un minuto, ya había caído un hombre. Kosuke al presenciar como la chica de coletas rojas había cercenado por la mitad a aquel hombre, le entraron arcadas, no era para nada agradable lo que había presenciado. La chica pelirroja dio un pequeño golpe con la katana al suelo, para sacudir restos de sangre del filo y volvió a envainar la katana.
Los dos rivales restantes se reagruparon y se pusieron a hablar flojo, preparando una estrategia.

- Levántate de una vez, chico.

Mei se acercó a Kosuke.

-¿Te encuentras bien? Vamos levanta, que esto no ha hecho nada más que empezar.

Kosuke se levantó lentamente con la ayuda de Mei, quedó muy impactado por el miedo a morir y por presenciar como moría una persona delante suya.

-Solo quiero decir una cosa, no tenemos porque matar, las reglas dicen que si dejamos inconscientes es suficiente para ganar-expuso Kosuke mirando a la chica pelirroja.
-Tú no eres nadie para ordenarme nada. 
-Kosuke tiene razón, no necesitamos matarlos.
- Ingenuos, aquí tan solo hay una regla: sobrevivir. Matas o te matan. ¿Os creéis que tan solo podéis morir en este evento? ¿Y en los momentos de comedor? ¿Duchas? Podríais recibir ataques en cualquier momento. Si los eliminamos, son menos amenazas futuras, y además ganar respeto.

Kosuke y Mei se quedaron pensativos tras las palabras de la chica.

-Bien, voy a terminar con este estúpido evento de una vez-dijo la chica enfurecida.

Desde las gradas expectantes, estaba Hideyosi con Rikka, presenciando el duelo.

-Esa chica, no parecía tan fuerte el día que la capturamos. Este combate si sigue así, terminará muy pronto y no habré podido observarlos a fondo. Rikka, ya sabes lo que hay que hacer- dijo con una sonrisa.

Hideyosi metió la mano en su bolsillo de la cual sacó lo que parecía una pequeña campana, mientras Rikka sacaba su violín de su estuche. Hizo sonar su campana con un leve movimiento de muñeca, seguido de la melodía de violín.

- Preparaos voy a acabar con vosotros dos. ¿Qué es esta ex…tra… ña sensa…ción?-expresó la chica pelirroja mientras caía al suelo

Los dos hombres se sorprendieron al ver como de repente la chica amenazante se desplomaba en el suelo. Kosuke fue corriendo donde estaba la chica.

-¡Ey! ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?

Observándola, se dio cuenta que tan solo estaba dormida. Dejó el palo en el suelo y la cogió en brazos.

-Mei, cúbreme un segundo por si acaso, voy a dejarla un poco alejada de la zona central.
-Date prisa, no sabemos cuándo podrían venir a por nosotros.

Mientras Kosuke acomodaba a la chica lejos de la zona central, se comenzaban a escuchar quejas por parte del público, ya que el combate que había empezado tan fuerte, se comenzaba a parar.

-Kosuke, tenemos que atacar coordinados. Pienso que deberíamos centrarnos primero en noquear al hombre de la espada.
-Bien, yo te sigo- dijo Kosuke mientras volvía y cogía su palo de nuevo.

Los dos hombres al ver que estaban hablando, iniciaron el ataque. El que portaba las cadenas, encabezaba el ataque, el cual se la lanzó a Mei, que con un giro de muñeca consiguió desviar el ataque con la lanza. Pero para su sorpresa, vio que su lanza quedó enganchada con la cadena. En el forcejeo, Mei perdió su lanza, la cual cayó cerca de los pies del hombre.

Mientras tanto, Kosuke estaba peleando con el hombre de la espada, el cual parecía muy diestro con ella, por sus golpes fluidos que realizaba sin dejar una obertura para un posible contraataque.
Mei que estaba desarmada, recordó que cerca suya estaba la lanza del enemigo caído, así que decidió ir a recogerla ya que estaba atrás suya. En el instante que Mei se giró para ir a coger el arma, su adversario le lanzó la cadena para evitar que volviera a tener un arma. Al alcanzar la lanza, recibió el impacto de la cadena en su hombro izquierdo, provocando algunos cortes. Ella se giró rápidamente para poder desviar un posible segundo ataque.

Kosuke seguía defendiéndose y poco a poco iba entendiendo el patrón de ataque de su rival, que repetía una y otra vez los mismos movimientos, pero cada vez se notaba más el cansancio en los dos y los movimientos eran más torpes en ellos.
Mei trazó un plan, se levantó, cogió impulso corriendo y le lanzó el arma. El hombre, se echo a un lado para esquivarlo, haciendo que Mei pudiera colocarse en un costado del hombre y asestarle una patada a la altura de la cabeza. Este cayó al suelo inconsciente, dejando caer sus cadenas. Mei aprovechó para coger las cadenas y maniatar al hombre con ellas, dejándolo inmóvil en el suelo, tumbado.

Mientras tanto, Kosuke estaba en un forcejeo, se veía como poco a poco iba cediendo y el filo de la espada que chocaba con el palo, se fue acercando a su hombro derecho hasta que la hoja de la espada llegó a clavarse. Ambos estaban exhaustos pero Kosuke con la herida se iba debilitando más rápido.
-No te resistas chico, ya eres mío.

Mei apareció por un costado y le clavo la lanza en una de las piernas. Kosuke con sus últimas fuerzas dio un salto hacia atrás alejándose del peligro.

-Maldita niñata-manifestó enfurecido.
-Tira el arma y ríndete-propuso Mei.
-¡Jamás perderé contra una niña!

Mei se llevó la mano a la cabeza, sin comprender al hombre, se preparó y cargó con la lanza contra el hombre que yacía con la pierna arrodillada. Este blandió su espada para asestarle un golpe mortal, pero Mei se propulsó con la lanza, saltando por encima de este y esquivando su mandoble. A medida que caía detrás suya, le golpeó con el mango de la lanza, noqueándolo. En ese instante despertó la chica de las coletas rojas y vio como estaban todos los enemigos abatidos.

-Mi valoración es que el chico no parece nada fuerte sin su poder de Slicer. En cambio, las dos chicas que le acompañan parece que tienen mucha destreza en el combate. Es muy interesante-expresó con una sonrisa.

Al haber finalizado la batalla, se abrieron las puertas del coliseo y salieron varios guardias. De fondo se escuchaba.

-¡Y los ganadores de hoy son el grupo de Slicers! ¡Sorprendentemente, ¿Quién diría que en un mismo grupo habrían sesenta valiosísimos puntos?!

Tras unos segundos de silencio, añadió.

-Aquí va el recuento: un punto para Misaki y sus coletas rojas, y dos puntos para Mei y sus elegantes acrobacias. Los supervivientes del grupo perdedor sufrirán una penalización de cuarenta puntos menos. Y con esto acaban las peleas de hoy. Muchas gracias por participar.

Los guardias se acercaron a todos los luchadores, retirándoles sus armas y acompañándolos a las habitaciones de antes de entrar al coliseo, donde había un doctor quien con los mínimos recursos médicos realizaba unas curas a los supervivientes. Seguidamente se les acompañaban a sus celdas.

-Conseguimos sobrevivir a la batalla de hoy-dijo Kosuke.
-Bueno, lo importante ahora es que tenemos un día de descanso para planear nuestra escapada-mencionó Mei.
-Por cierto, gracias por salvarme. Mmm, no sé cómo te llamas.
-Misaki, y no te tomes confianzas conmigo-dijo con una mirada penetrante.
-Encantando Misaki. Yo soy Kosuke y ella se llama Mei. Creo que deberíamos colaborar para conseguir salir de aquí-propuso Kosuke.
-La cuestión es ¿cómo? No podemos usar nuestros poderes y no conocemos apenas las instalaciones de los calabozos.

En ese momento se comenzaron a escuchar pasos que se acercaban a su celda. Era Hideyosi acompañado de Rikka.

-¡Bravo! ¡Bravo! Ganasteis, gracias a vosotros gané unas apuestas, estoy muy agradecido-expreso sonriente.

Rikka le golpeó con el codo a Hideyosi.

-Ah, sí, sí, perdóname mi querida Rikka. Como vuestro supervisor en las celdas de Temeria, os vine a informar que en breves será la hora del comedor. El sistema aquí es que se abrirán las celdas cada día a la misma hora, tendréis tiempo para comer en el comedor, ir a las duchas y zonas de ocio; de deporte, gimnasio etc.- explicó Hideyosi.
- ¿Estas zonas están vigiladas por guardias?-preguntó Kosuke.
-Menuda pregunta chico, está vigilada por multitud de cámaras, casi sin ángulos muertos y varios soldados, en algunas zonas. 
-Si hay alguna pelea en este tiempo, ¿la guardia intervendrá?-mencionó Mei.
-¿Tenéis miedo?- Hideyosi se echó a reír y añadió- Si la pelea puede hacer daños a la estructura y puede ser muy peligrosa se intervendrá, en el caso de un duelo individual o por temas personales de los reos, se les dejará vía libre para hacer lo que les plazca. Un preso más, uno menos, que mas da, ¿no?- dijo sonriente.

Tras esas palabras se marcharon y a los pocos minutos sonó una voz.

-Por favor, cualquier preso que este apoyado en la puerta de su celda haga el favor de apartarse, procederemos a abrir las celdas, el comedor y las zonas de ocio.
Las puertas de cada celda comenzaron a abrirse y gran multitud de presos salieron corriendo.
-Qué extraño, ¿por qué saldrían corriendo?-preguntó Kosuke.
-Creo que pronto lo sabremos-opinó Mei.

Los tres siguieron a donde iba la mayoría de presos. Al parecer iban corriendo al comedor. Allí se podía ver una larga fila de reos, donde algunos peleaban por colarse. Al poco rato de servir comida, el cocinero, que era un guardia de Temeria, anunció:
-Se acabó el servicio de comida por esta mañana, mas suerte a la noche a los que no han podido coger comida.
Al ver que no tendrían oportunidad de coger comida, se sentaron en una de las mesas del comedor.
-Al parecer corrían para poder coger algo de comida-dijo Kosuke.
-Nos quieren matar de hambre-mencionó Mei.
-Tenemos que escapar de aquí cuanto antes, o moriremos por las peleas o de hambre-dijo Kosuke.
-Así que queréis escapar de la prisión de Temeria. Yo sé cómo salir de aquí –dijo un chico extraño.



Vencieron en su primer enfrentamiento del coliseo de los calabozos de Temeria. Y un extraño chico les dice que sabe cómo salir de allí.


Próximamente capitulo 5: El plan

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