jueves, 7 de junio de 2012

Noche de luna llena


Noche de luna llena.

Era una fría y oscura noche de invierno. El cielo estaba despejado pudiéndose apreciar las brillantes estrellas, y esa magnífica, y reluciente luna llena.

Un gran carruaje escoltado por dos guerreros a caballo, recorrían un largo camino entre la oscuridad que les rodeaba.

-¿Por qué han de ejecutar a esta jovencita?-preguntó uno de los guardias a caballo al conductor del carruaje.
-Es la hija maldita del Shogun, no ha traído más que desgracias a todos los que le han rodeado hasta ahora- le contestó serio.
-Ya veo, es una pena- expresó algo triste el guardia.

De pronto se comenzaron a escuchar unas pisadas. De cada vez se escuchaban más cerca y se acercaban a toda prisa.

-¡Estad alerta, alguien se acerca!- dijo uno de los guardias.

De detrás de los arbustos apareció de un salto, un chico con el rostro tapado por una larga bufanda y con un traje oscuro como la noche. Este se detuvo al ver frente a él dos guardias.

-Mierda- dijo el chico.

Detrás de él se detuvieron otros dos guardias.

-¡Detened al chico, que no escape!

Los guardias a caballo bajaron cada uno de sus respectivas monturas, y rodearon al chico.

- Ryu, quedas arrestado por orden expresa del Shogun, se te acusa de todos los asesinatos transcurridos en los últimos 5 años –dijo uno de los guardias.

-¿E-este es el famoso asesino?- dijo tembloroso uno de los guardias.
-“Hoja Sombria”- expresó sorprendido otro de los guardias.
-Parece que soy bastante famoso- expresó Ryu alegre con una leve carcajada.

Los dos guardias que vinieron tras el chico, dejaron sus linternas en el suelo y desenvainaron sus respectivas katanas. Los otros dos guardias empuñaron sus dos largas alabardas apuntando hacia el chico, y comenzaron a acercarse al chico caminado en círculo.

El joven levantó sus dos brazos cruzándolos, así ocultando totalmente su rostro.
Uno de los guardas con alabarda se lanzó contra él, Ryu descendió rápidamente los brazos tirando un kunai al suelo. El hombre de la lanza, detuvo su movimiento a escasos centímetros del joven.

-¿Qué ocurre? No puedo moverme- expresó asustadizo el guardia.

El joven desapareció y lo decapitó al instante, este se desplomó en el suelo.  Se agachó y recogió de nuevo el kunai clavado en el suelo.  Uno de los guardias cayó al suelo gritando, ante el terrorífico acto que había presenciado.

-¡Asesino! –gritó uno de ellos.
- N-nos va a matar- dijo asustado el que estaba en el suelo.
-No podemos tolerar esto, te arrestaremos en nombre del shogun.
-Me pregunto qué es lo que llevarán en ese carruaje – pensó Ryu.

Los tres guardias se reorganizaron y fueron avanzando a él lentamente. Ryu se dio un pequeño impulso y dio un pequeño salto, haciendo un rápido movimiento con los brazos de los cuales salieron varios kunais disparados hacia los guardias. Tan solo uno de ellos pudo desviar los que se dirigieron hacia él con la katana, en cambio los otros dos cayeron al suelo muertos con varios kunais clavados.

-Es normal que ofrezcan tanto dinero por tu cabeza- dijo serio el ultimo guardia.

El hombre cambió su postura de combate levantando ambos brazos por encima de su cabeza.

-El próximo golpe será decisivo- dijo seriamente el guardia.

Ryu sacudió un poco sus brazos hacia abajo, dejándolas inclinadas mirando al suelo. El guardia, tomó la iniciativa y cargó contra Ryu, lanzando un poderoso mandoble hacia él, quien esquiva de forma grácil e inverosímil, con un pequeño salto mientras movía sus brazos por alrededor del cuello del guardia. Entre los dos se podía ver algo muy fino brillante que estaba rodeando el cuello del guardia y salía de la mano del chico.

-Te tengo, este es tu final- dijo Ryu mientras tiró del fino hilo que tensaba entre el cuello del guardia y de su mano.

Los delgados hilos ahora podían verse, al recorrer por ellos la sangre del guardia, el cual se desplomó en el suelo.

-Veamos que hay en el carruaje que pueda ser de valor.

Ryu se acercó al carruaje, bajo este vio al conductor tembloroso y en lágrimas.

-Márchese y no cuente nada de lo ocurrido sino le visitare una noche sombría como la de hoy- dijo con una mirada desafiante y penetrante.

Se levantó y se marcho corriendo el hombre. El carruaje tan solo tenía una puerta, por uno de sus costados y por el otro una ventana, la cual tenía una cortina que no dejaba ver que había dentro.

-Veamos que hay aquí dentro- expresó curioso Ryu.

Abrió la puerta de este y para su sorpresa había una joven muchacha dentro.

-¿Quién eres tú?- preguntó la chica.
-Yo que pensaba que habría objetos de valor- dijo decepcionado.
-¿Has venido a salvarme de mi muerte segura?- expresó con cara triste.
-¿Eres una reo que iba a ser ejecutada? No puede ser, si vas con un traje de las altas esferas de la sociedad, mínimo deberías ser hija de un señor feudal.
- Soy la hija, que esta maldita, del emperador.
-¿¡Del Shogun!? – dijo sorprendido Ryu.

Se quedó un poco pensativo.

-Ven conmigo, si quieres podemos escapar juntos, yo tampoco puedo quedarme por estas tierras- mencionó reservado.
-V-vale- dijo tímidamente la joven.

Ryu le agarró de la mano a la chica. Y señaló por donde comenzaba el bosque que había cerca del camino.

-No te sueltes, el bosque por las noches es muy peligroso, y no debes perderte.
-S-si- dijo tímidamente.

Cruzaron durante un largo tiempo el bosque, hasta llegar a una cabaña. Soltó a la chica.

-No hagas ruido, voy a ver si hay alguien dentro- susurró Ryu.

Este se fue rápido y sigilosamente a explorar, el alrededor de la casa y por dentro de esta. Al poco tiempo, volvió a donde estaba la chica.

-Vamos, no hay nadie, podremos pasar la noche aquí.

La caseta estaba vacía, no había nada dentro, entraron y se acomodaron.

-No nos hemos presentado, me llamo Ryu.
-Y-yo me llamo Nana- dijo asintiendo con la cabeza.
-Bueno cuéntame, porque la hija del Shogun iba a ser ejecutada- preguntó curioso Ryu.
-Es un poco largo de contar- dijo Nana.
-Cuéntame por encima tu historia entonces- dijo Ryu.
-Veras, dicen que si nacen dos hijas gemelas, traen mal augurio. Pues, nacimos dos hijas gemelas en nuestra familia. A los pocos meses a mí me apareció un extraño estigma.

Paró y le enseñó el hombro derecho, donde tenía el estigma que decía. Ryu se acercó para examinarlo, pero ese simbolismo no le sonaba de nada.

-Luego comenzaron a ocurrir desastres a todos los que me rodeaban, tanto familiares como amigos, y así a mis 15 años de edad mi padre no lo soportó mas y decidió por el bien de la familia mi ejecución, para evitar más desastres y deshonra a la familia – explico Nana.
-Es triste tu historia- dijo Ryu.
-Y tu ¿Por qué has de desaparecer?- preguntó miedosa Nana.
-Yo soy desde pequeño huérfano… Tenía que buscarme la vida para sobrevivir, robando incluso matando. Pero un día un hombre me dijo “Me gusta esa mirada de odio que tienes” seguido me miro y me dijo “Niño, elige entre seguir siendo un desgraciado vagabundo o aceptar mi duro entrenamiento, te convertiré en el mejor ninja”. Acepté su propuesta. Pasaron años, por las calles corría el rumor de que en los últimos años habían aumentado el número de asesinatos, del cual no se sabía nada del culpable. Me apodaron “Hoja Sombría” el asesino de la noche. Pero con el tiempo empecé a pensar el porqué me había convertido en un asesino, yo no lo quería ser así, así que fui a hablar con mi maestro. 

------------------Flash Back------------------
-Estoy muy orgulloso de ti Ryu, pronto serás el mejor ninja, sigue así – mencionó orgulloso el maestro.
-Maestro, voy a dejar el camino del ninja.
Frunció el ceño y su expresión cambio de alegría a odio y rabia.
-¿¡Que acabas de decir!? – gritó furioso el maestro.
-Yo no quería ser un ninja asesino. Las almas de los que asesine, me persiguen día y noche, y me atormentan. Esto no es lo que yo buscaba.
-Entonces, nos traicionas…
El maestro dio un fuerte pisoteo al suelo y cuatro individuos aparecieron alrededor de Ryu.
-Tenía muchas esperanzas puestas en ti, pero veo que no eres digno para ser el mejor ninja. Y a los traidores, se les castiga con la muerte.  
Los cuatro hombres a su alrededor lanzaron rápidamente los kunais que tenían ocultos en sus manos, pero para su sorpresa, Ryu había desaparecido entre las sombras.
-¡Buscadlo y matadlo! Poned carteles de se busca con la cara de Ryu–dijo furioso el maestro.
------------------Fin Flash Back------------------
- Y eso es lo que ha ocurrido, por eso, debo huir- concluyó Ryu.
- Que pasado más doloroso tienes Ryu- dijo mientras le brotaban pequeñas lágrimas.
- No merezco compasión de nadie, he asesinado a muchas personas, me gustaría poder redimir mis pecados- dijo serio Ryu.
-Huyamos juntos, yo tampoco soy bien recibida- expresó con una leve sonrisa.
- Hoy descansaremos y mañana al amanecer saldremos para escapar de este país.

De pronto la puerta se abrió dando un portazo y entró una fuerte corriente de aire.

-¡Nana! Dame la mano – gritó Ryu.
-N-no llego- respondió Nana.

De pronto entraron dos hombres encapuchados. Uno se encaró con Ryu y el otro agarró a Nana y la sacó de la casa.

-Dejadla en paz- dijo furioso Ryu.

El hombre encapuchado desenvainó su katana, la cual fue bloqueada por el kunai que agarraba Ryu.  En un pequeño forcejeo, ambos retrocedieron de un salto hacia atrás.

-Por fin damos contigo traidor- dijo el hombre.
-No tengo nada en contra tuya, pero si no me dejas salir de aquí sin pelear, todo acabará con tu muerte.
-Eso habrá que verlo.

El encapuchado movió rápido su brazo libre saliendo de su larga manga una larga cadena hacia Ryu. Este bloqueó con su kunai la cadena, la cual se le enrolló en el brazo. El hombre tiró de la cadena mientras tomaba impulso con su otro brazo para asestar una estocada. Ryu cuando vio venir la estocada dio un pequeño salto, y dio un giro de muñeca rápido, asestándole un profundo corte en su ojo izquierdo. El hombre se agachó y gritó de dolor dejando caer la cadena. Ryu se deshizo de la cadena y se quedó mirando al hombre dolorido que yacía de rodillas.  De un veloz movimiento se puso tras él y de un golpe en la nuca lo noqueó.

-No habrán más muertes, no por mi parte.

Ryu salió a toda prisa de la cabaña y dio un rápido vistazo para encontrar al otro encapuchado y a Nana. De pronto se escuchó un pequeño grito de Nana. Estaban tras unos árboles, sin moverse.

-Por fin dejas de esconderte, suéltala ahora mismo- dijo Ryu.
-Tenías un prometedor futuro como ninja- dijo el hombre mientras se quitaba la capucha.
-¡M-Maestro!
-En efecto, he venido a matar al que consideraba mi hijo y futuro heredero de nuestro clan ninja, pero nos traicionaste.
-Ryu, escapa, no te preocupes por mi- dijo Nana mientras forcejeaba para que le soltase.
-Déjala vivir, te daré a cambio lo que quieras- expresó Ryu.
-Quiero cobrarme tu vida Ryu.
-Te ofrezco mi vida pero déjala marchar ahora mismo.
-Un ninja nunca debe revelar sus debilidades ante su oponente, Ryu.

De pronto el maestro desapareció de detrás de Nana. Estaba tras Ryu, que había sido atravesado por su hombro derecho, por la katana de su maestro. El maestro sacó la espada del tirón saliendo de la herida una gran cantidad de sangre. Ryu cayó al suelo, mientras su maestro apareció nuevamente junto a Nana.

-Es una pena, podría haber sido el mejor ninja, lo crie como un hijo y me traicionó – dijo mientras le brotaban unas lagrimas de sus ojos.
-Eres un asesino- le gritó Nana.
-Es irónico que digas eso. Un asesino que mata a otro asesino.
-E-él quería dejar el camino por el que le condujiste – mencionó entre sollozos Nana.
-Eso ya no importa, acabaré contigo también, se que eres la hija maldita del Shogun y debían ejecutarte, así que di adiós a tu vida pequeña.

La empujó tirándola al suelo, mientras alzaba su katana por encima de él.

-Adiós, Princesa maldita.

Antes de poder descender los brazos, un shuriken impactó en la mano que sostenía la katana, esta cayó por detrás del maestro.

-¡Maldición! ¿Quién ha sido?- expresó furioso.

Miró rápido donde debía estar el cuerpo de Ryu, pero este había desaparecido. Se arrancó el shuriken de la mano y agarró por el cuello a Nana con la mano herida mientras con la agarraba un kunai que saco de su bolsillo con la otra.

-Sal de donde quieras que estés Ryu o la degollare ahora mismo- dijo mientras la sujetaba delante suya con el kunai en el cuello de ella.

Ryu bajo de un árbol. Estaba taponando su herida del hombro con su larga bufanda, haciendo un torniquete. Aun así seguía sangrando mucho.

-Es increíble que hayas podido moverte con esa herida Ryu, me sorprendes.
-Lo siento maestro… - dijo Ryu mientras desapareció.
-No debiste moverte ahora ella lo pagará con su vida… ¿PERO QUÉ? ¿Dónde está la chica?- dijo mientras comenzó a ver todo borroso.

Ryu estaba junto con Nana a unos metros del maestro.

-El shuriken contenía un veneno paralizante Maestro. No le mataré hoy por todo lo que me ha enseñado y cuidado, pero le advierto que si vuelve a presentarse ante mi o intenta hacerle algo a Nana acabaré contigo sin ninguna piedad- expresó Ryu con tono serio y desafiante.
-No podrás escapar de nosotros Ryu, tenemos muchos ojos que te observaran y el día menos pensado acabaremos contigo. Además estas con una chica que esta maldita…- dijo mientras se reía tumbado en el suelo.
-No le ocurrirá nada porque la protegeré siempre. Buenas noches maestro.
-Gracias por todo R-ryu- dijo Nana con el rostro rojo mientras hacia una reverencia.
-No te preocupes. Vayámonos cuanto antes-dijo Ryu.

Un silencio invadió el oscuro bosque. Ryu y Nana se alejaron de allí para escapar del país, y así comenzar una nueva vida juntos.

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