jueves, 6 de septiembre de 2012

Las hazañas de Drake.


Las hazañas de Drake.

Era una noche tormentosa y en un mar donde había un gran oleaje. Soplaba un fuerte viento que nos dificultaba nuestro viaje, además de que el mar estaba turbio por esas grandes olas y esos estruendosos relámpagos que iluminaban el horizonte.

-¡Mi capitán! Está entrando mucha agua por estribor.
-Vamos a morir – gritó aterrado un tripulante.
- Mi capitán, hemos perdido de vista el barco de esos piratas – informó un marinero.

El capitán, que era quien llevaba el timón del barco, no apartaba la vista del frente buscando a esos malvados piratas que debían ser juzgados. Aun habiendo una peligrosa tormenta frente a ellos, este decidió seguir adelante.

- Drake, ¿tienes miedo?- preguntó serio el capitán.
- N-No mi capitán- respondió tembloroso Drake.
-Tus piernas demuestran lo contrario, joven grumete- dijo entre carcajadas el capitán.
-A-Aunque es mi primera cruzada, estoy contento de ser un corsario- dijo convencido pero aun algo estremecido.
-Esa es la actitud, ahora ve a ayudar a tus compañeros de estribor –ordenó el capitán.
-¡A sus ordenes!

El barco se tambaleaba mucho por las grandes olas que chocaban contra el barco. Drake fue lo más rápido a ayudar a sus compañeros. De pronto una luz cegadora apareció, seguido de un relámpago que impacto cerca de Drake. Su vista se nubló por instantes, todo se volvió a cámara lenta, no escuchaba nada. El fuerte impacto del rayo le hizo caer al mar y fue arrastrado por la fuerte corriente marina sin que sus compañeros pudieran ayudarle.

Drake despertó recostado en las arenas de una playa. Comenzó a toser expulsando mucha agua y jadeando por un pequeño momento. Este se puso a ojear por sus alrededores, hacia un soleado día. Frente a él, a unos cien metros, había muchísimos arboles, formando lo que parecía un gran bosque y en lo alto de la colina detrás de ese bosque se podía ver la pequeña silueta de un castillo.

De pronto se escuchó un ruido procedente de la arena a su derecha. Al parecer era un cangrejo que había salido de la arena y estaba caminando cerca de un cadáver esquelético.

-Que susto me ha dado el dichoso cangrejo- dijo Drake

Se acercó al cadáver para ver que podría encontrar en las ropas de este. Se puso a chequearlo y dentro de sus bolsillos encontró un anillo de plata, una daga en buen estado, un medallón con un estampado de tres triángulos y un sobre abierto, la cual contenía una carta dentro. Se guardó todo menos el sobre, la abrió y se puso a leer lo que ponía en la carta:

“La joven princesa Elincia ha sido secuestrada en la isla de Nogard, para el que la rescate y la traiga viva de vuelta al reino de Crimea se le recompensará con diez mil monedas de oro”

Tras leer la carta la tiró al suelo y se quedo algo pensativo.

-Es una fantástica recompensa por un rescate- dijo Drake mientras dirigía la mirada de nuevo al cadáver y añadió:- Me pregunto cómo habrá muerto aquí este individuo. Supongo que esta será la isla esta que pone en la carta, “Nogard”.

Dirigió su mirada a la pequeña silueta del castillo que había sobre aquella colina.

-Creo que es un poco obvio, si la han secuestrado deberá estar allí seguramente- mencionó Drake mientras se secaba el sudor de su frente con la mano.

Se dispuso a ir hacia el castillo, pero antes debía cruzar por el bosque que tenia frente a él. Se adentró por esa frondosa arboleda, llena de vegetación. Parecía que por allí también abundaba bastante fauna, pudiéndose observar algunos animales salvajes que correteaban.

Por el camino en el bosque, se comenzó a escuchar el sonido de un animal, el cual no era muy fuerte, así que no parecía ser de un gran animal.

-Iremos cautos por si algún caso. Nunca se sabe de los peligros que me puedan acechar en un bosque como este- pensó Drake.

Fue acercándose a ese gemido del animal, con pasos lentos y lo más silenciosos posibles entre la maleza. Este al llegar casi al lugar, asomó un poco la cabeza, siempre cuidadosamente de que no se le viese a él. Allí vio un pequeño mono que parecía que estaba herido en una pierna, la cual le sangraba un poco.

-Pobre animal, debo hacer algo- pensó.

Miró cuidadosamente a sus alrededores por si era una posible trampa o un si hubiera cerca algún depredador. Después de mirar por unos breves momentos, parecía que no había nadie, se acercó al animal. Pudo ver que tenía una pequeña herida en una de sus patas. El animalillo estaba muy asustado y lanzó dos ataques contra Drake del miedo. Este cogió y se quitó su camiseta y rompió un poco de tela de la parte de la manga, se acercó y se la puso en la herida, con ello tapando y deteniendo temporalmente la hemorragia del animal.

Drake dejó al animalillo y se alejó dando dos pasos hacia atrás.

Este al poco tiempo se tranquilizó. Comenzó a acercársele lentamente y cojeando un poco, al estar cerca de Drake, trepó por su pierna y su brazo sentándose en su hombro izquierdo. Drake no pudo evitar soltar una pequeña carcajada al ver la reacción del pequeño mono.

-Por lo que veo te he caído bien ¿eh?- expreso sonriente Drake y añadió:- No tendrás miedo de los peligros que nos puedan acechar… emm… ¿Nico? Sí, te llamaré Nico.

El ambiente se notaba más cargado a medida que avanzaban. El aire se notaba saturado. Drake decidió sentarse y descansar un rato. Se recostó en el árbol que tuvo más cerca. Minutos después de sentarse, comenzó a escuchar la voz de una persona. No entendía lo que decía y puso más atención.

-J-Joven… J-Joven, aquí.

Es lo que pudo escuchar Drake, una voz que parecía de una anciana. Abrió bien los ojos y miró a través de la densa niebla que había para ver de dónde venía esa voz. Vio la silueta de una anciana, tras unos arbustos. Se levantó algo exhausto y se dirigió a aquella anciana.

-Si al castillo quieres avanzar, el acertijo deberás solucionar- dijo la anciana.
- No estoy para bromas anciana-expresó Drake molesto y cansado.
-Atrapado quedarás, en este bosque sin más.
-Bueno no tengo mucho tiempo, dime cual es ese maldito acertijo- reprochó Drake.
-Dos niños quieren cruzar un río. La única manera de llegar al otro lado del río es en bote, pero el bote puede llevar sola a un niño a la vez. El bote no puede regresar solo, no hay sogas o trucos similares, sin embargo los dos niños logran llegar al otro lado usando el bote.
-Es imposible… - dijo al oír el acertijo.

Estuvo un largo rato pensativo, notaba que poco a poco se le nublaba la vista y comenzó a tener alguna que otra alucinación. Y al instante se le ocurrió.

-Iba con trampa tu acertijo, la respuesta es que los dos niños estaban en orillas opuestas- respondió Drake.

Tras esas palabras la niebla que había se esfumó y tras la anciana dos puentes independientes aparecieron que conducían a la colina del castillo.

-Muy inteligente muchacho, ahora bien, elige el camino por el que quieres continuar para llegar al castillo- dijo la anciana señalando tras ella, donde estaban los dos puentes.

Drake en esos momentos tenía la vista nublosa y no sabía qué camino tomar. Nico se bajó de su hombro y se dirigió a uno de los puentes, exactamente el que estaba situado a la izquierda. Allí postrado frente al puente se puso a hacer gemidos para llamar la atención de Drake.

-Iremos por ese camino- expresó Drake señalando donde estaba Nico.

Cuando se cruzó con la anciana pudo escuchar débilmente algo que dijo esta.

-Maldito mono- susurró.

Drake se volteó hacia esta pero para su sorpresa no estaba. Se quedó extrañado pero siguió adelante cruzando el puente.

Cuando cruzaron el puente sin ningún problema y descansaron un breve tiempo a que se le pasase el pequeño mareo a Drake, subieron la colina. Cuando llegaron a lo alto de esta, estaba frente a ellos el castillo. Se dirigieron andando hasta el gran portón que había, cruzándose antes con unas grandes estatuas que decoraban el camino hacia el portón del castillo.

Al llegar a la gran entrada, Drake agarró uno de los grandes pomos y trató de abrir la entrada, pero estaba cerrada a cal y canto. Nico llamó la atención de Drake señalando un cartel que había a unos metros de la puerta. Drake fue allí y comenzó a leer lo que ponía.

“Si al castillo queréis entrar, la llave deberéis encontrar”

Seguido se fijó y vio que justo debajo del pomo había una gran cerradura.

- Pero qué clase de broma es esta. ¿Ahora debo buscar una llave para poder entrar en este castillo? Tiene que haber otro tipo de entrada- dijo frustrado.

Drake se puso a caminar dando una vuelta por los alrededores del castillo, mirando por las paredes de este, en busca de alguna posible entrada alternativa. De pronto pudo escuchar el sonido de un chasquido. El suelo se abrió, Drake reaccionó rápido gracias a sus grandes reflejos y pudo salar agarrándose al borde del foso que recientemente se había abierto.

Miró al fondo y vio que este estaba lleno de largas estacas de madera y algunos cadáveres. Se impulsó para salir de aquella trampa. Una vez fuera, se llevó la mano al pecho del susto que se había llevado. Vio una pequeña y delgada cuerda que iba hacia un mecanismo. Se acercó a examinarlo: al parecer al tocar la cuerda, había accionado el mecanismo de la trampa, la cual ahora estaba al descubierto, no se armaba sola. Sacó la daga y cortó la cuerda, recogiendo lo máximo que pudo.

-Puede que sea de utilidad más adelante- pensó Drake.

Se puso la cuerda recogida agarrada en su cinturón y volvió a la entrada del castillo. Al volver, vio allí a Nico con algo en sus manos. Se acercó a él y vio que tenía una llave en sus pequeñas manos.

-¿Cómo es posible? ¿De dónde lo has sacado?- preguntó Drake sorprendido.

Nico dejó la llave en el suelo y se puso a andar lento hacia una de las estatuas que había. La escaló y mirando hacia Drake señalo que estaba oculta en una pequeña ranura que había en dicha estatua.
Se agachó y recogió la llave que había dejado anteriormente Nico en el suelo. Este volvió hacia Drake y se le subió nuevamente al hombro.  Juntos se dirigieron al portón donde había la cerradura.

-Esperemos que sea la llave que abre esto- comentó Drake.

Metió la llave en la cerradura y giro la llave. Al girar la llave se pudo escuchar un extraño mecanismo tras la puerta, la cual al parecer comenzó a abrir el portón. Drake se puso alerta por si había accionado nuevamente una trampa, o por el posible ataque de algún enemigo que estuviese dentro. El portón se detuvo, parecía que solamente se abría lo justo para que pudiera pasar una persona. Nico señaló hacia la puerta.

-Un mono valiente eres tú, quieres que nos adentremos ahí dentro sin saber que peligros nos deparan- dijo Drake concluyendo con una carcajada.

Nada más entrar se podía ver un gran recibidor. En el centro de este había la estatua de una bella mujer.

-Me pregunto si será la dueña del castillo la mujer de la estatua- expresó Drake.

Quieto, sin moverse, dio un vistazo a la gran sala: a la izquierda había una puerta, a la derecha del recibidor había otra puerta y al frente suyo había unas escaleras que subían y luego este camino se dividía en otras dos escaleras una a la derecha y otra a la izquierda las cuales llevaban al segundo piso del castillo.

-¿Por dónde comenzar a mirar?- suspiró Drake.

Se dirigió a la puerta de la izquierda, una puerta de madera con un pomo metálico de lo más normal. Drake estiró el brazo para agarrar el pomo y abrir dicha puerta. Al tocar el pomo notó que este estaba ardiendo, por lo que como acto reflejo lo soltó, viéndose la palma de su mano la tenia quemada. Se puso a soplarse la mano y a zarandear la mano por el dolor. Por suerte la quemadura no fue nada grave porque tan solo agarro débilmente el pomo y reaccionó rápido.

- Maldita sea… Maldita puerta… - expresó furioso Drake.

Se volteó algo cabreado desistiendo ir por aquella entrada y se dirigió a la otra, la que estaba a la derecha de la entrada, la que él veía en esos momentos delante de él. Era otra puerta de madera con el pomo metálico. Drake soltó una leve e irónica carcajada. Cogió la cuerda de su cinturón y sin tocar el pomo con sus manos hizo un nudo con la cuerda en este, e hizo un leve movimiento para que se abriera la puerta. La puerta se abrió, Drake se preparó para lo peor pero no paso nada. Nico se le bajó del hombro y se quedó quieto en el suelo.

-¿Qué ocurre, pequeñín? ¿No quieres entrar?- dijo Drake.

Dejó a Nico atrás y empujó la puerta con la pierna para abrirla del todo. Se acercó y vio que no era muy grande la habitación, parecía un trastero, estaba lleno de cajas y otras cosas. No pudo evitar entrar a ver si podría encontrar algo de utilidad. Al entrar, notó el ligero tacto de algo en su pierna. Vio que era una cuerda, pero fue demasiado tarde para poder evitar accionar el mecanismo, oyó un extraño ruido que viajaba rápidamente por el techo de la habitación y se percató que había una ballesta con tres flechas, las cuales apuntaban a su ubicación. Estas se accionaron, Drake saltó como pudo para evadirlas, pero con tan mala fortuna que una le hirió el brazo derecho provocándole un corte. Drake abandonó la habitación corriendo, por si hubiera alguna nueva trampa allí. Fuera vio a Nico aun sentado en el suelo.

-Si sabias algo podrías haberme avisado ¿no, Nico?- refunfuño Drake.

Nico se acercó a Drake y volvió a trepar por el hasta ponerse en su hombro, pero esta vez en el derecho, se quito la venda improvisada que le puso Drake y intentó ponérselo sobre la herida.

-¿Con esto quieres devolverme el favor?-dijo Drake con una risa y añadió- No hace falta amigo, esto es para que te recuperes tú, yo estoy bien.

Cogió el trozo de tela y se la volvió a poner en la pierna a Nico. Drake se examinó la herida, no era profunda, con lo que decidió seguir adelante.

-Bueno, será mejor que subamos a ver si tenemos más fortuna- expresó Drake.

Subió las escaleras y cuando llegó a la bifurcación, se quedó observando arriba por los dos caminos. Ambos eran simétricos, vio que si subía por la izquierda arriba había una puerta y si subía por la derecha había otra nueva puerta. Observó bien y se fijó que la puerta que había si subía por las escaleras de la izquierda era metálica completamente, totalmente diferente al resto que eran de madera.

-Es probable que esté allí la princesa, una entrada reforzada.

Decidió subir por las escaleras de la izquierda hasta llegar a la puerta metálica. Vio que esta no tenía pomo pero en el lado derecho había un hueco y un dibujo sobre este que salía un triple triangulo. Entonces recordó que del cadáver de la playa cogió un amuleto que llevaba ese estampado. Lo buscó de entre sus bolsillos y ahí estaba, además de que encajaba en ese hueco. Puso el medallón y un extraño ruido comenzó a sonar dentro de la sala. Drake se alejó dando dos pasos atrás. La puerta se comenzó a abrir lentamente, este se agachó sin apartar la mirada de la puerta. La puerta se terminó de abrir, no se podía ver bien que había dentro, desde lejos estaba muy oscura la habitación. Nico le dio dos palmadas sobre el hombro señalando a la habitación.

-¿Me estás diciendo que entre, o que no entre Nico?- pregunto Drake.

Este se bajóde Drake y comenzó a caminar hasta la puerta quedándose parado y llamando a Drake.

-Vale, vale, ya voy. Esta vez no corro peligro dices ¿no? Confiaré en ti- dijo Drake.

Se acercó a la puerta, Nico se le volvió a subir al hombro. No se veía nada, parecía una habitación con oscuridad perfecta. Drake tragó saliva y entró en la habitación. Al cruzar la puerta, esta se cerró y la sala se iluminó. Fue un fuerte destello para los ojos de Drake haciendo que tuviera que cubrirse con las manos.

-¿Una trampa?

Cuando abrió los ojos por completo vio que la habitación no era más grande que las dos de abajo, pero esta tenía algo diferente. Sobre un trozo de roca había una espada la cual era la que emitía esa grandiosa y resplandeciente luz en aquella habitación. Al lado de esta había tallado en otro trozo de roca unas escrituras. Drake se acercó a leerlas.

“Para vencer a las fuerzas del mal es necesaria la espada heroica”
“Tan solo podrá despertar el poder de la espada heroica el elegido de corazón puro”

-Yo de puro tengo poco- dijo con una carcajada y añadió:- Supongo que si la cojo cortara igual, aunque no sea el héroe este que describe.

Drake arrancó la espada de la roca, no parecía muy bien sujeta así que sin complicación pudo sacarla. En seguida la puerta se abrió y la habitación dejó de estar iluminada ya que la espada dejo de emitir esa luz.

-Qué extraño es todo esto. Seguiremos por la otra puerta.

Abandonó la habitación y bajó las escaleras para llegar a la otra puerta del segundo piso. Una vez allí, recordó su mala experiencia con el poco ardiente y le dio una fuerte patada a la puerta. La cual se rompió ya que parecía que su madera estaba algo podrida. Esta habitación tan solo había una escalera de mano de madera que conducía a lo alto del castillo.

-Esperemos que esté la princesa ahí porque sé de uno que se cabreará si no lo está- dijo sarcásticamente.

Se puso la espada agarrada al cinturón mirando que no se le cayera y comenzó a subir la escalera de mano. Al llegar arriba, vio que había una nueva puerta de madera, pero esta estaba medio abierta. Así que se acercó a dar una ojeada.

-Esta sala es muy grande, no llego a ver el fondo bien, y el techo tiene un gran cráter, como si lo hubieran asediado.

Drake empujó la puerta lentamente y avanzó sobre la sala. De pronto comenzó a escuchar unos fuertes rugidos que provenían del cielo y poco a poco comenzaba a acercarse algo.

-¿Qué demonios son esos rugidos?

Nico se bajó de Drake y se escondió rápidamente.

-Ey, ¿a dónde vas Nico? – le gritó Drake.

De pronto una gran sombra de los cielos aterrizó en el piso del castillo donde estaba Drake. Un gran dragón se puso frente a él, el cual emitió un gran grito ensordecedor. Drake se llevó las manos a los oídos que comenzaron a sangrar. A la desesperada, cogió la espada y la blandió apuntando al dragón. La espada comenzó a emitir una fuerte luz, haciendo desaparecer el dragón y apareciendo tras este la anciana con la que se cruzó en el puente. Esta comenzó a reír a carcajadas.

-¿Cómo conseguiste esa espada, joven?- dijo la anciana.

Esta se quitó los harapos con los que se cubría el rostro y apareció una pequeña niebla que la cubrió entera, cuando se disipó ya no estaba la anciana sino que sorprendentemente era igualita a la bella mujer de la estatua de la entrada. Portaba una ligera túnica y un extraño bastón con dos cristales en forma de rombo que sobre volaban sobre este.

-¿Cuál es tu propósito chico? ¿Para qué has venido aquí?- dijo la mujer.
-No tengo intención de decírtelo, así que no me estorbes en mi búsqueda.
-Serás arrogante- dijo enfurecida la mujer.

Esta blandió su bastón haciendo un gesto con él, de pronto la espada de Drake se movía sola, este la agarró con ambas manos para que no se le escapara, pero no puedo sostenerla por mucho rato, se le escapó y salió disparada, quedándose levitando en el aire.

-Di adiós a tu vida pirata de poca monta-pronunció la mujer.

La espada apunto con su filo hacia Drake y descendió a gran velocidad. Drake intentó esquivarla pero el destino no estuvo a su favor. El filo atravesó su pecho, concretamente donde tenía el corazón. Drake dirigió su mirada a la bruja que le había clavado la espada en el pecho y cayó al suelo muerto.

Un extraño ruido comenzó a retumbar en los oídos de Drake, y notó unos golpes en la cara. Drake abrió uno de sus ojos y vio que Nico le estaba dando palmadas en las mejillas para despertarle. Drake se puso en pie.

-¿Qué es lo que me ha ocurrido? –preguntó tembloroso.

Drake estaba paralizado tras haber tenido una terrible visión sobre la que él moría.

-Es sencillo, has tenido una premonición de lo que va a ocurrir. Vas a morir.

Drake se dio cuenta que la espada no estaba en sus manos, al parecer se le cayó mientras tuvo la visión aquella, estaba a unos cinco metros de él. Así que pegó una carrera para cogerla.

-Demasiado tarde “héroe” – dijo la mujer.

La espada comenzó a levitar en dirección a la mujer y se detuvo frente a ella.

-Me pregunto cómo habrás podido obtenerla, si estaba sellada por el amuleto de la familia real en este castillo abandonado. Me has hecho un gran favor, porque es lo que buscaba realmente.

La mujer estiró su brazo para empuñar la espada y al agarrarla esta comenzó a emitir nuevamente una luz intensa.

-Gracias chico, de no ser por ti no la tendría ahora mismo. Como favor, te mataré sin hacerte sufrir- expresó entre carcajadas tenebrosas.

Drake, frustrado, sacó su daga, pero algo ocurrió. La bruja dio un fuerte grito de dolor soltando la espada y esta cayó frente a Drake.

- ¿Qué ha sido eso? De pronto la empuñadura ha comenzado a arder ¿Por qué? – dijo furiosa.

Drake recogió la espada y corrió hacia la mujer.

-No podrás detener a mi magia, aunque portes la espada del héroe

Esta se puso a recitar un conjuro en un idioma inentendible para Drake, cosa que no le importaba porque iba a acabar con ella a toda prisa.

Del suelo comenzaron a salir unas largas raíces que atraparon el cuello y poco a poco las extremidades de Drake, este en último esfuerzo hizo un rápido movimiento de muñeca lanzando la daga hacia la bruja, pero esta no tuvo ni que esquivarlo ya que no se dirigió a ella.

Drake intentó soltarse pero por más que lo intentaba no podía. La mujer se le acercó caminando lentamente, sonriente.

-Mejor pensado, creo que te haré sufrir un rato. Me encanta tener juguetitos con los que divertirme y tú serás uno- expresó muy alegremente.

Y fue cuando se escucho el crujido de un cristal.

-¿Qué demonios?- dijo alterada la mujer.

Nico rompió los dos cristales que tenía el bastón de la mujer. En sus manos portaba la daga que lanzó anteriormente Drake. Las raíces que sujetaban a Drake desaparecieron y este alzó su espada y la blandió contra ella.

-No es posible, esto es intolerable…

Pronunció la bruja antes de que Drake le asestase el golpe de gracia acabando con ella. Cuando el cuerpo de esta cayó al suelo, se desvaneció convertida en polvo. Drake estaba exhausto y jadeando por todo lo ocurrido. Dirigió su mirada hacia Nico, el cual se desplomó en el suelo y se comenzó a convertir en una mujer. Drake no acreditaba lo que veía.

-No puedo creerlo, entonces eras una mona y yo llamándote Nico- dijo entre carcajadas incrédulo al ver eso y añadió:- Ahora en serio, ¿qué es esto? Es imposible.

La mujer estaba tumbada en el suelo sin ropa alguna. Drake avistó rápidamente lo que parecía unas telas viejas que habían en la gran sala, y tapo a la joven.

-Mejor eso que andar desnuda por aquí. Ahora no se que debería hacer- dijo algo confuso.

La chica recobró el sentido y cogió las telas y se tapó avergonzada al ver a Drake.

-Te juro que no te hice nada, es algo extraño y difícil de contar. Es que eras un mono… y… de pronto te convertiste en chica… y al aparecer así te tape con lo primero que encontré- dijo nervioso.

Ella dejó escapar una leve carcajada.

-Ya lo sé, yo fui hechizada por la bruja Mori y me convirtió en la monito que tú llamabas Nico- le comentó amablemente la mujer.
-E-Entonces ¿quién eres tú?- preguntó Drake.
-Yo soy la princesa Elincia del reino de Crimea- contestó Elincia.

La mujer se levantó tapándose con la larga tela que tenía y se acercó a Drake.

-¿Puedo saber tu nombre, joven héroe?
-Por su puesto su ilustrísima. Soy Drake, un joven corsario.

Esta sonrió y se llevó una de sus manos a la boca tapándosela tímidamente.

-Muchas gracias por salvarme, Drake.

Ambos estaban cerca el uno del otro, el corazón de Drake le iba a estallar, estaba muy nervioso. La princesa se le acercó un poco más y cerró los ojos, este tímidamente se le acerco para besarla. Cuando se dispuso a besar a la princesa, Drake comenzó a escuchar unas voces conocidas que le llamaban y como seguido le comenzaba a golpear la cara.

-DRAKE, DRAKE... DRAAKE DESPIERTA- dijo la voz de una chica.
-Este está sobado déjalo- dijo la voz de un chico.

Drake abrió sus ojos y vio que estaba recostado con los dos brazos sobre un pupitre con libros y se le caía la baba, frente a él estaban sus dos amigos de clase que le estaban llamando.

-Tío, que ya a acabo la clase de Historia, ¿cómo se te ocurre dormirte en clase?
-La clase de hoy ha estado muy interesante. Hablaba sobre los piratas y los corsarios además de las leyendas y hazañas que hubo en esos tiempos.

Drake se llevó una mano a la cara, rascándose los ojos.

-Vamos Drake, llegaremos tarde a clase de dibujo- dijo su compañera.
-Venga levanta, nos adelantamos ¿vale?- dijo su compañero, mientras ambos se adelantaban a la clase de dibujo.

Drake recogió sus libros y los metió en la mochila y de camino a la salida de clase…

-Entonces todo fue un sueño… parecía tan real… - dijo Drake algo frustrado.

Se llevó una de sus manos al bolsillo y notó algo, lo cogió y lo sacó para mirarlo. Se quedó paralizado al verlo: era un anillo de plata, pero no uno cualquiera, era el del sueño. Bordó una sonrisa.

-O quizás no fue un sueño- dijo sonriente mientras se marchaba a clase de dibujo.

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