sábado, 9 de febrero de 2013

La última misión


La última misión

Mi pasado no es un recuerdo,
es una fuerza en mi espalda,
me empuja y me guía,
puede que no siempre me guste dónde me lleve,
pero como cualquier historia,
el pasado necesita determinación.
El pasado,
es un prólogo.”
Era una mañana soleada, pudiéndose escuchar de fondo el cantar de los pájaros. Un rayo de sol cruzó por una de las ventanas, de uno de los tantos edificios de la ciudad de Ozohc. La iluminación de éste rayo de sol despertó a Miata quien inmediatamente levantó su brazo derecho, cubriéndose el rostro con la mano para evitar el deslumbramiento. Era un día más como otro cualquiera. Se levantó, sentándose en el borde de la cama, alzó ambos brazos estirándolos a la vez qué soltó un largo bostezo. Se puso en pie y se dirigió al baño, allí se quitó la camiseta de tirantes blanca que llevaba y la ropa interior, dejándola en el suelo, entró en la ducha, agarró el grifo poniendo el agua tibia y puso su cabeza bajo el agradable tacto del agua relajante. Mientras tomaba la ducha matutina, pudo escuchar como tocaban a la puerta. Fueron dos golpes cortos y rápidos. Miata rápidamente salió de la ducha, se puso una toalla cubriéndose el cuerpo y abrió uno de los cajones del mueble de baño donde tenía oculto un cuchillo de combate, lo cogió y fue lentamente a la entrada. Bajo la puerta pudo ver un sobre, en ese instante Miata soltó un leve y largo suspiro aliviada, y fue a recoger el sobre.
- Menudo susto, ya pensaba que habían venido a por mí- dijo calmada con el sobre en la mano.
De pronto comenzó a sonar el teléfono móvil que estaba en la mesita del salón, fue allí dejando el sobre encima de la mesa junto con el cuchillo de combate, y cogió el teléfono.
- Un numero oculto, no sé de qué me extraño- dijo Miata mientras descolgaba.
- Buenos días, soy Jimmy.
- Hola Jimmy, dame un minuto que me pillas recién salida de la ducha.
Miata fue al baño, se recogió su largo pelo rubio poniéndose una toalla, seguido fue al salón nuevamente.
- Perdona la espera Jimmy, dime ¿qué es lo que quieres?
- ¿Has recibido el sobre del nuevo encargo?- contestó Jimmy.
Miata dirigió la mirada al sobre que había dejado en la mesa y respondió.
- Sí Jimmy, lo tengo, pero no me has dado tiempo a echarle un vistazo.
- Sin problemas. Dentro del sobre tienes un mapa- comentó Jimmy.
Miata agarró el sobre y lo abrió. Dentro comenzó a observar los documentos que había, mientras Jimmy le contaba los detalles más importantes.
- Nuestro cliente necesita que vayas a una isla, la cual no sale en los mapas. Es una isla encubierta por el gobierno, en la cual se están llevando a cabo experimentos biológicos, por lo que nos han informado con humanos y animales. La misión es que tienes que infiltrarte en las instalaciones y conseguir un chip que contiene toda la información de esa investigación.
-Una misión de infiltración- murmuró Miata.
-No deberías tener ningún problema en conseguirlo. Eres la mejor en este tipo de trabajos. Toda la información que necesitas la tienes dentro del sobre. Estúdiala y si tienes alguna duda contacta conmigo. ¿Tienes alguna pregunta Princesa? – concluyo con tono cariñoso Jimmy.
Miata se ruborizó.
-Odio que me llames princesa- expresó furiosa colgando la llamada.
------------------Flash Back------------------
A Jimmy lo conocí ya hará unos tres años cuando comencé mi trabajo como cazarecompensas. Para alguien novicia en esta profesión era muy difícil recibir encargos, pero he de decir que tuve suerte de conocerle. Al ser tan joven nadie apostaba por mí, pero él no dudó en venir y ofrecerme trabajos. Es un hombre de confianza y siempre se ha preocupado por mí. Puede que se vea influenciado porque perdió a su mujer e hija en un altercado, y al parecer por lo que me contó tengo similitudes a su hija que perdió. Me cuida como si fuera su propia hija y por eso se ha tomado la confianza de llamarme Princesa, cosa que me incomoda muchísimo. Me hace sentir que soy una niña tratándome entre algodones y no lo soy, ya soy mayor de edad.
------------------Final Flash Back------------------
Miata se levantó del sofá después de haber revisado los documentos, de entre los que tenía en su mano, cayó una pequeña nota que al parecer no había visto. Se agachó a recogerla y en esta ponía.
-“Felicidades Princesa, es tu tercer año como cazadora”
Le sorprendió mucho leer esa felicitación, no recordaba que hace justo tres años fue cuando conoció a Jimmy y recibió su primer encargo. Volvieron a llamar a la puerta. Miata dejó las hojas sobre la mesa y cogió nuevamente el cuchillo de combate acercándose lentamente a la puerta. Miró por la mirilla, pero no había nadie, tan solo una caja enfrente de su puerta. La abrió lentamente, se asomó y dio un rápido vistazo de lado a lado por si había alguien fuera, pero no había nadie. Se quedó algo confusa, vio que en la caja había un lacito rosa, y se le escapó una leve sonrisa.
-Maldito Jimmy- dijo sonriente Miata.
Cogió la caja y la metió en su apartamento. Después de haber cerrado la puerta, abrió la caja y dentro de esta vio que había un traje a medida personalizado. Era un traje resistente al frio y al calor, de peso ligero y con una gran resistencia e impermeable. No pudo evitar probárselo, así que se lo llevó a su habitación y allí se vistió.
-Tan solo Jimmy tiene contactos para conseguir esta pieza de coleccionista- expresó contenta añadiendo: - Después de la misión se lo agradeceré.
Su expresión facial pasó de alegre a seria. Se dirigió al salón donde estaban los documentos y se pasó el resto del día haciendo un plan para conseguir su objetivo: el chip.
Pasaron unos días desde que recibió el encargo y pudo localizar la isla y llegar a ella. Era una gran isla con gran cantidad de vegetación, según los planos en el centro de esta estaban las instalaciones de los laboratorios. Miata estaba sobre una zona rocosa junto a la costa, observando si había guardias que custodiaran la zona costera, pero al parecer no había ningún movimiento. De pronto pudo escuchar el sonido de una lancha en la que iban seis hombres a toda prisa. Desembarcaron en la playa, pero a esa distancia no podía verles apenas. Miata decidió acercarse un poco a ellos agachada y camuflándose con el entorno. Se acercó hasta que consiguió escuchar lo que decía uno de ellos.
- Muy bien, de aquí proviene la señal de socorro, debemos asegurar el perímetro y rescatar a los supervivientes.
Seguido los hombres se armaron con sus ametralladoras ligeras y se marcharon corriendo de la playa.
-¿Ha dicho rescatar supervivientes? ¿Qué está pasando aquí?
Decidió levantarse y seguir adelante con el plan, aunque estaba extrañada por lo que había escuchado y algo preocupada por si debía hacer un cambio de planes improvisado. Poco a poco, se fue adentrando en el espeso bosque lleno de vegetación. Cuanto más se adentraba, mas se podía escuchar que este estaba habitado por bastante fauna. Comenzó a escuchar como algo se acercaba a ella, era un sonido débil pero que se acercaba muy rápido sobre ella. Desenvaino rápidamente su machete de la cintura y su pistola, al girarse vio como el causante de dicho ruido era una pequeña ardilla, la cual debió bajar del árbol y se acercó un poco a Miata.
- Menudo susto me has dado pequeñín- respiró tranquilizada.
Miata se le acercó, pero este abrió la boca emitiendo un gruñido agresivo, asustándola. La ardilla subió rápido al árbol y se le quedó mirando. De repente, se escucharon varios disparos, los cuales eran un poco lejanos y Miata decidió tomar precauciones e ir alerta. Se recostó en el tronco de un árbol, agachada intentando ocultarse y reconocer el terreno por el que seguiría. De pronto vio como algo grande y de pelaje oscuro cayó del gran árbol en el que estaba ella, el cual le golpeó con un fuerte manotazo. Miata reincorporándose rápidamente tras recibir el impacto vio un gorila, pero este mostraba en su piel que estaba muy demacrado y algo extraño con forma de tentáculo sobresalía un poco de su hombro izquierdo. No pudo evitar hacer una mueca de asco tras ver semejante sujeto y fue cuando recordó que en el informe explicaba que se hacían pruebas biológicas en las instalaciones.
Miata sacó del cinto su pistola, empuñándola y apuntando con su cañón hacia la bestia que postraba ante ella. El gorila se puso a dos patas, y con esos enormes brazos que tenía se golpeó varias veces el pecho y fue directo hacia ella. Tan solo le dio tiempo a efectuar un disparo, el cual impactó en una pierna de este, tambaleándose consiguió abalanzarse sobre Miata tumbándola en el suelo. Del golpe se le escapó la pistola, así que arremetió contra la bestia con el machete que tenía en su cintura. Tras unas cuantos embistes, se dio cuenta que este tenía una piel muy dura, cosa que no era normal. Éste respondió arremetiendo un fuerte golpe en la cara de Miata haciéndole una brecha en su ceja izquierda y conmocionándola un poco, Miata dirigió su mirada al tentáculo, que ahora que se fijaba no era para nada un tentáculo, más bien tenía forma de un parásito alargado que sobresalía de su hombro. Con sus últimas fuerzas, lanzó un ataque a este que sobresalía y acertó su golpe cercenandolo. El gorila emitió un fuerte grito, reculó dos pasos y cayó al suelo de espaldas. Miata cayó inconsciente después de su último ataque.
Comenzó a notar como unas gotas caían sobre su cara, abrió sus ojos y se dio cuenta que había comenzado a llover. Una luz destellante descendió del cielo en el horizonte seguido de un estruendoso sonido de trueno. Miata se llevó uno de sus brazos a la cabeza, se sentía algo aturdida del golpe. A parte del sonido de la lluvia, se dio cuenta que se escuchaba un animal cerca. dirigió su mirada de donde provenía era un leve sonido y vio como la ardilla de antes estaba sobre el gorila, mordisqueándolo. Se levantó, guardó su machete en la funda de la cintura y fue a recoger su pistola. Se acercó al cuerpo sin vida del gorila con la ardilla allí, disfrutando del gran banquete que tenía. Se percató de la presencia de Miata, pero seguía mordisqueando, sin quitarle ojo.
-Este trabajo va a ser más complicado de lo que esperaba- dijo Miata mientras tomaba algo de aire.
Ignoró a la ardilla que seguía con su festín y se adentró más hacia el centro de la isla, lentamente y alerta de cualquier amenaza que pudiera surgir evitando un nuevo susto como el anterior. Pudo escuchar en repetidas veces el sonido de varios disparos, cosa que no le gustaba nada.
La lluvia comenzó a caer más fuerte y de pronto escuchó unas voces, estaban cerca, pero no entendía lo que decían por culpa de la lluvia. Miata se agachó y se acercó. Allí estaban dos de los soldados que vio en la playa, uno de ellos portaba una máscara de gas puesta.
-Creo que deberíamos informar al acorazado de los incidentes y percances que hemos sufrido aquí, además de pedir refuerzos. esto se nos va de las manos.
-De eso nada- dijo el hombre con la máscara mientras desenfundaba su pistola y apuntaba con esta a su compañero.
-¿¡Qué diablos haces “J.T.”!?- gritó exaltado.
El hombre disparó a su compañero a bocajarro, un disparo mortal al corazón, este cayó de rodillas desplomándose en el acto.
-Un problema menos- susurró mientras enfundaba su pistola y se marchaba.
Miata presenció todo.
-Acaba de asesinar a un compañero suyo sin dudarlo. ¿Por qué?- pensó Miata:- Será mejor que me ande con cuidado con ellos.
Siguió avanzando cuidadosamente evitando y esquivando todo peligro que se le presentaba a su camino. Los animales que iba viendo presentaban síntomas de estar demacrados y haber sido utilizados en experimentos.
Tras unas horas avanzando por la vegetación, consiguió al fin divisar un pequeño complejo de tan solo dos plantas.
-Si no me equivoco por este complejo debería poder acceder al gran laboratorio- dijo Miata.
Miró de izquierda a derecha dando un barrido rápido por si había alguna amenaza cerca, pero por lo que parecía esta zona estaba bastante tranquila. Cogió su machete con su mano derecha y se acercó a la puerta del complejo. Allí vio que la puerta funcionaba con lector de tarjeta para poder entrar, pero ésta estaba abierta y el lector destrozado, del cual saltaban algunas chispas.
-No me gusta nada este panorama- mencionó Miata mientras se recogía el flequillo.
Decidió entrar en el edificio sacando antes de su pequeña mochila una linterna. Algunos de los fluorescentes estaban fundidos y los pocos que funcionaban parpadeaban haciendo ese lugar un tanto siniestro. Justo en la entrada a la izquierda había una barra la cual parecía de información, por detrás de esta habían papeles tirados por los suelos y algunas manchas de sangre. En una de las sillas yacía el cuerpo de un investigador inmóvil con unas heridas en el cuello y abdomen, como si le hubieran desgarrado con unas grandes garras. Dirigiendo otra vez la mirada al frente, se podía ver unas escaleras que llevaban al segundo piso y justo a la derecha de las escaleras había una puerta. Miata caminó hacia la puerta y al estar frente a esta, vio que el pequeño cristal que tenía estaba crujido y en el suelo había pequeños trocitos de este.
-El laboratorio es subterráneo así que por aquí debería haber algún tipo de ascensor que me lleve a las instalaciones subterráneas.
Miata se asomó por el pequeño cristal para observar si había algún tipo de amenaza, pero esa habitación también estaba poco iluminada. Agarró el pomo con su mano izquierda y abrió la puerta, entró lenta y mirando de un lado a otro zarandeando su machete con su otra mano contra cualquier peligro que se le pudiera presentar. No era una habitación muy grande, tan solo funcionaba una de las luces, y apenas iluminaba la habitación entera. En una de las paredes había una puerta sellada con unas pequeñas lucecitas rojas encendidas. Al lado de esta puerta había unos botones, los pulsó con la esperanza de que funcionara.
-Este debe ser el ascensor que buscaba, pero parece que está inactivo o bloqueado. Tendré que buscar otra entrada al laboratorio- dijo algo frustrada.
En esta habitación no había nada más por inspeccionar. Había cuadros que decoraban las paredes y una pequeña ventana de la cual entraba algún destello de los relámpagos que había. Miata decidió volver atrás. Cruzó la puerta que dejó abierta y giró a su derecha, y ahí delante suya estaban las escaleras las cuales subían en forma de “u”. Antes de comenzar a subirlas dio un vistazo atrás suya por si alguien hubiera entrado, pero al parecer no había cambios. Nada más subir unos escalones dirigió su mirada iluminándola con su linterna, vio unas manchas rojas que parecían recientes.
-¿Es posible que alguien ande por aquí cerca?- se preguntaba.
Al subir las escaleras había una puerta. Miata tomó un poco de aire y puso la oreja en la puerta para intentar escuchar si había algo tras esta. Cerró los ojos concentrándose, pero lo único que podía escuchar era como caía la fuerte lluvia y el sonido del fluorescente encendiéndose y apagándose. Cogió el pomo y abrió lentamente. Le sorprendió mucho que la habitación estuviera tan bien iluminada así que guardo su linterna en su pequeña mochila. En el centro de esta había una gran mesa circular con seis sillas alrededor, un proyector que apuntaba a la pared y una nueva puerta a la derecha. Encima de la mesa, había una multitud de documentos desperdigados, incluso por el suelo. Parecía que alguien estaba en la habitación buscando algo, ya que todo estaba muy desordenado. Miata se acercó a la mesa y dio un vistazo rápido a esos documentos. Entre estos encontró unas fotos, en estas fotos aparecía lo que parecía una especie de gusano, en la cual en el pie de la imagen ponía “Espécimen X Proyecto Nesenku”
-¿Por qué quieren experimentar con gusanos?- pensó extrañada.
De pronto recordó el incidente que le había ocurrido anteriormente con el gorila del cual le sobresalía del hombro un parásito alargado de gran tamaño.
-¿Cuál sería el propósito de estudiar un parásito e inyectarlo en animales?-murmuró Miata y añadió:- Aquí se está desarrollando algo muy peligroso.
Cogió la foto aquella y la plegó guardándola en uno de los bolsillos de su mochila. Observó la puerta que había en la habitación.
-Con suerte podría enterarme de algo más si entro en esa habitación- pensaba.
Al acercarse a la puerta vio que bajo ésta había dos pequeñas manchas de sangre. Se guardó el machete en la cintura y desenfundó su pistola. Se recostó en la pared y alzó su mano derecha con la que sujetaba la pistola, con la mano izquierda agarró el pomo de la puerta. Tomo aire, contó hasta tres mentalmente y abrió la puerta rápidamente, apuntando con la pistola sujetada por ambas manos. Sus ojos no daban crédito a lo que veían. En esta pequeña habitación yacía el cuerpo de uno de los soldados que vio en la playa. Se acercó sin dejar de apuntarlo para mirar sus constantes vitales. Le puso los dedos sobre el cuello intentando buscar pulso.
- El cuerpo está caliente, así que habrá muerto no hace mucho.
Miata se levantó y vio que tenía dos disparos en el pecho, uno de ellos en el corazón.
- Hay un traidor entre los soldados que vinieron aquí. Sería un problema que supiera que anda alguien más por la isla.
La habitación no era muy grande, tan solo había detrás del cuerpo un despacho con unos pocos papeles y un armario con fotos y libros. Se acercó a la mesa a mirar si podía haber algo de interés. Una de ellas le llamó bastante la atención
“Día vigésimo tercero de la investigación. Al parecer el espécimen X no es compatible con cualquier huésped, muchos de nuestros conejillos de indias han muerto a consecuencia de la incompatibilidad.”
“Día trigésimo noveno de la investigación. La prueba de hoy ha sido increíble. al parecer es posible gracias al espécimen X que un ser vivo aumente su regeneración corporal increíblemente. Amputamos dos de sus extremidades y en dos días le han crecido unas nuevas.”
“Día cuadragésimo segundo. Hoy hemos tenido un incidente, nuestro sujeto ha muerto a causa del desgaste continuo al que le sometíamos con los experimentos, esto retrasará mucho la investigación.”
“Día quincuagésimo primero. ¡ES INAUDITO! El espécimen…
-El papel está roto y no se puede leer mas, pero aquí hay un trocito pequeño que supongo que es el final de la nota.
“… cada día estamos un paso más cerca de conseguir la inmortalidad.”
-Esta investigación que se está llevando a cabo es demasiado peligrosa, y el chip que he de conseguir es muy valiosísimo para la gente que ansia ser “inmortal”. Seguramente muera mucha gente por culpa de esta investigación.
Miata se guardó la nota de diario en su mochila. No vio nada más de utilidad en ese pequeño despacho. Antes de abandonar la habitación dirigió su mirada al cuerpo sin vida del soldado.
-Creo que el soldado enmascarado quiere ocultar algo de esta isla, y está matando incluso a sus propios compañeros- pensó sintiendo lastima por el soldado fallecido.
Abandonó la habitación y cruzó la sala de reuniones. Mientras bajaba por las escaleras comenzó a notar un pequeño temblor en la tierra. Al llegar abajo, el temblor era más fuerte e intenso.
-¿Qué es lo que está ocurriendo?
Desenfundó su pistola y se acercó a la entrada del edificio. Se asomó para ver qué es lo que ocurría y fue cuando comenzó a ver que algo se acercaba e iba levantando la tierra a gran velocidad. Este pasó de largo cerca del edificio dejando un rastro de tierra levantada a su paso.
-Esto ya se escapa a mi lógica ¿Qué demonios era eso?- expresó sorprendida Miata.
Los temblores cesaron, hasta que todo volvió a la normalidad. Al salir del edificio, dio un golpe con el pie a algo. Dirigió su mirada al suelo y vio el cuerpo de la ardilla muerta y tenía lo que parecía una herida en la espalda. Miata se acercó a mirar mejor y examinar. Pronto se dio cuenta que lo de la espalda no era una herida, sino que parecía que la ardilla había mudado de piel y algo había salido de su espalda.
-Quizás debería haber acabado con esa ardilla en el primer momento que la vi…
Se escucharon disparos y algunos gritos en dirección a donde se fue el rastro de tierra levantada.
-Podrían ser los soldados o algunos supervivientes ¿Qué debería hacer?
En ese instante de dudas en la cabeza de Miata, notó una fuerte ráfaga de viento que provenía de detrás suya y como unas enormes garras le agarraban de la cintura y la elevaban volando.
Era un ave de gran tamaño, llevándosela volando a no mucha altura. Miata estaba en una situación difícil, desenfundó como pudo su machete y arremetió contra una de las garras del pájaro. Al segundo corte, este dio un fuerte grito soltándola y dejándola caer. Miata cayó como puedo, golpeándose con varias ramas, hasta que cayó finalmente a tierra firme. Por suerte no se rompió ningún hueso y solo fueron golpes. Se puso en pie enseguida, algo dolorida y fue cuando vio una cara conocida.
-¿Teniente Gary?- preguntó Miata sorprendida e incrédula.

El teniente Gary fue su padre adoptivo tras la muerte de sus padres biológicos que murieron asesinados a manos de un asesino del cual Miata solo recordaba que tenía una cicatriz en la ceja izquierda. El teniente Gary era un buen amigo del padre de Miata y se hizo cargo de ella, ya que era muy pequeña cuando todo ocurrió, y desde entonces fue cuidada y entrenada por él, hasta que al cumplir su mayoría de edad decidió abandonar el cuerpo de la marina para convertirse en cazarrecompensas.

-¿Qué haces aquí Miata?- dijo en tono serio Gary.
- No puedo contarte los detalles, pero estoy cumpliendo con un encargo.
- Debería arrestarte por estar en terreno privado y ser una intrusa lo sabes ¿no? –expresó Gary algo cabreado.
- No hay tiempo para discutir, en este momento… - murmuró cabizbaja Miata mientras miraba a los alrededores y añadió- ¿Dónde están tus subordinados?
- No debería contarte nada, pero no ahora mismo lo mejor que podemos hacer es ayudarnos mutuamente, para controlar la situación.
- Te ayudare hasta que haya cumplido mi objetivo, luego deberemos despedirnos, no quiero salir arrestada de aquí.
- Miata no sé lo que buscas pero si es de vital importancia antepondré mi relación de padre adoptivo y deberé verte como una infractora de la ley.
En ese momento a Miata se le derramó una pequeña lágrima tras los buenos recuerdos y experiencias que había tenido con el teniente Gary y recordó la causa por la que se convirtió en cazarrecompensas, cobrar venganza contra el asesino de sus padres.
- Bien te explicaré lo que ha pasado. -Gary no pudo ablandar su corazón y se puso serio, dispuesto a hablar- Estábamos haciendo una patrulla con el acorazado por las aguas costeras de esta isla, y recibimos la señal de socorro, decidí acudir a ver qué era lo que ocurría con un equipo de cinco de mis mejores hombres. Para reconocer el terreno más rápidamente, nos dividimos en dos grupos de tres, pero no sabíamos que las comunicaciones por radio aquí estaban cortadas por algún tipo de interferencia y ahora estamos incomunicados. Desde que pisamos esta isla una serie de acontecimientos muy extraños han ocurrido. Hemos sido atacados por bestias y seres que no son comunes. Al parecer aquí se está llevando una investigación y se les ha ido de las manos. Nuestro objetivo y ahora el tuyo también es encontrar supervivientes, socorrerlos y escapar de la isla.
-Entendido. Será un trabajo como los de antes teniente Gary- dijo Miata bordando una sonrisa.
-Pues si no ha objeciones avancemos hasta el complejo que está a unos pocos kilómetros de aquí.
Gary dio unos pasos y Miata le interrumpió.
-Una cosa Teniente Gary.
-¿Qué ocurre ahora Miata?
-Entre tus hombres, creo que hay un traidor.
-Explícate, ¿en qué te basas para tal acusación?
-Verás, desde que estoy en la isla, he podido ver como uno de tus soldados disparó a otro sin ningún miramiento. Ahora no recuerdo que discutían ni el nombre que dijo el soldado. Además en unas pequeñas instalaciones no muy lejanas de aquí vi el cuerpo de otro de tus hombres, con dos disparos en el pecho. Así que pienso que entre tus soldados hay un posible traidor- explicó.
-Lo veo algo poco probable, pero creeré en tu palabra. Iremos con cuidado en caso de encontrarnos con uno de mis hombres, si le reconoces, dímelo.
-No pude verle el rostro, portaba una máscara de gas.
- Qué extraño que se pusiese la máscara de gas en este bosque, aquí no hay riesgo de gases nocivos. Será mejor ponernos en marcha, el tiempo apremia y debemos salvar supervivientes.
Se pusieron ha caminar a través de la maleza y del verde bosque, la lluvia comenzó a cesar y empezó a anochecer. Sin ningún incidente consiguieron llegar a lo que parecía unas grandes instalaciones. Gary y Miata se recostaron en el tronco de un árbol, observando que no hubiera ningún peligro cerca. La oscuridad dificultaba el poder avistar cualquier amenaza, pero al menos por los alrededores del complejo iluminado por algunas luces que había sobre las paredes, no se veía nada peligroso.
Tras asegurar el perímetro, Miata y Gary se acercaron a la entrada del complejo. La puerta que se abría mediante lector de tarjeta estaba abierta y dicho lector destrozado. La sala de la entrada parecía muy tranquila, a diferencia del otro pequeño edificio donde había estado Miata. Este estaba bien iluminado por dentro.
-Mantente alerta Miata, no debemos bajar la guardia en ningún momento- dijo Gary apuntando de lado a lado con su ametralladora.
Miata con la pistola en mano asintió con la cabeza. Esta era una sala un poco más grande con un mostrador de información en la parte izquierda, al fondo una puerta metálica y a la derecha de la sala otra puerta. Detrás del mostrador había muchos documentos tirados por el suelo, dos cuerpos sin vida de lo que parecía los recepcionistas del edificio y dos ordenadores que estaban destrozados.
-¿Por dónde deberíamos ir? – preguntó Miata.
- Iremos por la puerta de enfrente.
Caminaron hasta dicha puerta y Gary agarró el pomo de esta para abrirla. Tras esta puerta había un estrecho y no muy largo pasillo con una nueva puerta al fondo. Caminaron hasta esta y nuevamente Gary la abrió. En la habitación había el cuerpo de uno de los soldados que comandaba Gary tendido en el suelo. Este fue corriendo donde estaba su compañero y le tomó el pulso, pero era demasiado tarde.
-Ricky… - susurró Gary impactado.
Se levantó algo enfadado tras ver a su compañero muerto y vio que la causa de muerte fuerón dos disparos en el pecho y uno de estos a la altura del corazón.
-Miata, hay alguien que no quiere que salga nadie de aquí con vida- dijo Gary serio.
Miata dio un vistazo a la sala. al fondo de esta había lo que parecía un ascensor con la luz en verde. Se acercó a este y vio que para poder usarlo necesitaban una tarjeta.
-No podremos bajar al laboratorio si no encontramos una tarjeta que acepte el lector del ascensor.
-Miata mira por esa habitación que no hemos explorado en la entrada del complejo, yo te espero aquí.
-Vuelvo enseguida.
Miata fue rápido hasta la entrada. Cuando cruzó el pasillo y estaba en la sala de la entrada, le pareció ver una sombra fuera del edificio que desapareció rápidamente. Pensó que sería un animal que estaba merodeando por fuera del edificio y lo ignoró. Analizó primero los cuerpos de los recepcionistas por si llevaban la tarjeta. Hizo una pequeña mueca de asco al ver sus rostros desfigurados, parecían que habían sido golpeados brutalmente. Ninguno de los dos llevaba ninguna tarjeta encima, así que se dirigió rápido a la habitación que debía explorar. Abrió la puerta y entró. Parecía un pequeño dormitorio donde había una litera, dos armarios y una mesita de noche. Inspeccionó a fondo la habitación y dentro de un cajón encontró una tarjeta de color azul.
-Recemos porque esta funcione.
Miata se marchó para volver con Gary. Pero ella no sabía que estaba siendo observada desde la entrada. Miata llegó a la sala del ascensor y vio como Gary estaba pensativo mirando un pequeño mapa que había enmarcado a la izquierda del ascensor, donde se veían todas las salas que había en el laboratorio del subsuelo.
-Encontré una tarjeta – mencionó Miata satisfecha.
-Muy bien, es hora de bajar y ver qué es lo que está ocurriendo.
Miata le entregó la tarjeta a Gary, el cual al cogerla la paso por el lector de tarjeta que había junto al ascensor, este emitió un sonido y la puerta se abrió.
-Bien, ahora pasamos a una zona peligrosa, el laboratorio, ¿estás lista Miata?- Preguntó Gary.
Esta asintió con la cabeza. Entraron al ascensor y el único piso disponible era el laboratorio en el subsuelo. Gary pulsó el botón, las puertas se cerraron y comenzaron a bajar. De pronto se escucharon unos gritos de lo que parecía un hombre.
Al llegar abajo, las puertas se abrieron y estaban frente a una gran sala con una pequeña fuente en el centro. Allí había un hombre sentado. Gary y Miata antes de acercarse dieron un vistazo a los alrededores y vieron que estaban las luces de emergencia encendidas y varios cuerpos de personas y animales tendidos en el suelo. Fueron caminando hasta el hombre que estaba sentado en la fuente.
- Soy el teniente Gary de las fuerzas de la Marina, hemos recibido una señal de ayuda proveniente de esta isla. ¿Eres tú quien ha mandado la señal?
-Ya es demasiado tarde- dijo el hombre.
-¿Quién eres y qué es lo que está ocurriendo en esta isla?- preguntó Miata.
-Me llamo Kirk, y soy el supervisor de la investigación del proyecto Nesenku.
-¿Hay mas supervivientes doctor Kirk?- cuestionó Gary.
Este miró cabizbajo.
-Hay muchos vivos… pero…es demasiado tarde para ellos- contestó Kirk.
-A que te refieres Kirk, explícanoslo. Donde están debemos ayudarlos a salir de aquí.
De pronto, de la fuente salieron dos tentáculos que agarraron por el cuello al doctor Kirk, este sorprendido, se llevó las manos al cuello para intentar liberarse y otros dos tentáculos se dirigieron rápidamente hacia Gary y Miata quienes retrocedieron mientras encañonaban sus armas de fuego y empezaron a disparar. Uno de estos agarró de una pierna a Miata, rápidamente desenvainó su machete y lo cercenó, haciendo que el monstruo retrocediera todos sus tentáculos. Ambos aprovecharon para cambiar el cargador de sus armas y volvieron su mirada a la fuente, allí donde estaba la bestia y el doctor Kirk tumbado en el suelo. De pronto vieron como los tentáculos heridos comenzaban a sanar, y el cortado a crecer uno nuevo.
-No puede ser- dijo incrédulo Gary.
- Esto es demasiado peligroso, tenemos que salir de aquí.
-Acabaré con él, no nos dejara avanzar ni volver por el ascensor si lo ignoramos.
Gary agarró una de las granadas que tenía en su chaleco, quitó la anilla y la lanzó. Esta voló hasta caer sobre la fuente, que explotó congelando toda la fuente con el animal incluido. Se acercó rápidamente a la fuente y dio tres disparos al animal despedazandolo en pequeños trozos congelados.
- Pensaba que las granadas de nitrógeno líquido se prohibieron – dijo sorprendida Miata.
- Están prohibidas, además era la única que tenía. ahora debemos andarnos con cuidado, al parecer estos animales tienen una capacidad de regeneración muy alta.
Se acercaron al cuerpo del doctor Kirk, el cual estaba en el suelo con el cuello roto.
- No pudimos salvarle maldita sea- dijo frustrado Gary.
Se pusieron a dar un vistazo a esta gran sala, en la cual había tres posibles caminos alternativos cada uno de ellos a un lado de la habitación.
-¿Por cuál deberíamos comenzar a mirar?- inquirió Gary.
En ese instante comenzaron a sonar unas sirenas y una voz de alerta.
“El sistema de autodestrucción ha sido activado, se ruega al personal que abandone las instalaciones con la mayor brevedad posible. La cuenta atrás a comenzado, quedan 30 minutos”
-¿Quien ha podido activarlo?- preguntó Miata.
-No hay tiempo, hay que mirar si hay algún superviviente y salir de aquí a toda prisa. Yo me dirigiré a la puerta norte. Nos vemos aquí en quince minutos, en el caso de no volver, vuelve a la superficie. Toma la tarjeta.
-Gary pero si yo no vuelvo ¿cómo escaparás?
Este se metió la mano en el bolsillo y sacó otra tarjeta azul.
-¿Cómo es posible?- musitó anonadada Miata.
-El doctor Kirk la tenía, cuando me acerque a él se la cogí. No tenemos mucho tiempo. Si encuentras a alguien, sácalo de aquí y no te preocupes por mí.
Gary alzó su mano al frente saludando a Miata y partió corriendo con su ametralladora en mano en dirección a la puerta norte.
-Bueno, yo he de cumplir mi misión aun y apenas tengo tiempo, probaremos por el ala oeste.
Miata fue corriendo hasta la puerta que había, pasó la tarjeta por el lector y esta se abrió. Estaba en una especie de pasillo que hacía esquina y seguía a la izquierda, fue corriendo pero con precaución por si algún enemigo salía a su paso. Siguió adelante hasta terminar ese pasillo en forma de ese y al llegar a la puerta vio que habían restos de sangre por debajo de ésta. Volvió a pasar la tarjeta por el lector y entró apuntando con la pistola, pero de pronto notó como alguien le agarró por su hombro derecho. Miata por instinto le dio un codazo y una patada rápida alejándolo de ella, volteó su mirada y vio que era una persona, pero este daba síntomas de estar muy demacrado, en ese instante recordó al gorila que se encontró en el bosque.
-Deben ser infectados por el parásito, no tengo tiempo que perder con esto y debo encontrar el chip.
Miata fue avanzando por la gran sala esquivando y tan solo golpeando a los infectados que se le acercaban a su paso, hasta que llegó a una puerta la cual estaba abierta, había unas pequeñas escaleras que bajaban un poco. Avanzó bajándolas hasta quedarse frente a otra puerta, no había lector, así que agarró el pomo y la abrió. Era una habitación no muy grande, con un despacho lleno de documentos, un ordenador, varios armarios y una puerta a su derecha.
-Debo buscar el chip, con suerte podría estar en este ordenador.
Miata se puso a rebuscar por el despacho.
- Ey, no te muevas. ¿Qué estas buscando?- dijo la voz de un hombre.
Miata se giró y vio a un hombre que le apuntaba con una pistola.
-Tranquilo, estoy aquí para sacar a los supervivientes que encuentre- dijo Miata para tranquilizarlo.
- No mientas, estás buscando algo y quieres sacarlo de esta isla. He visto como un soldado ha asesinado a varios de mis compañeros y por eso he activado el sistema de autodestrucción para que nadie se lleve nada de esta investigación fallida – explicó el hombre.  
En ese instante una baba de color lila cayó del techo cerca de la pierna derecha del hombre.
-¿Pero qué coño? – expresó exaltado.
De pronto algo cayó en la cabeza de este, un extraño ser vivo muy pequeño con seis patas y cola, rodeado de un líquido viscoso lila, estaba atacando al hombre. Miata miró al techó y vio que había un mono que tenía una obertura en la espalda por la que caía ese liquido. Recordó el cuerpo de la ardilla con esa abertura parecida en la espalda.
-Son los parásitos que van cambiando de huésped cuando estos no les son necesarios – pensó.
Miata retrocedió y se dirigió corriendo a la puerta, se volteó por última vez y vio como el parásito le entraba por la boca al hombre que ya no oponía resistencia. Ésta mostró una mueca de asco y abandonó la habitación cerrando la puerta. Subió corriendo las escaleras y estaba nuevamente en aquella gran sala, corrió esquivando otra vez los enemigos que se ponían en su camino, hasta llegar a la sala principal donde se separó de Gary.
Al llegar a la sala central, se escuchó una voz.
“Quedan 20 minutos para la autodestrucción del complejo, abandonen las instalaciones”
Dio un rápido vistazo para ver por donde debía seguir pero se percató de que el cuerpo del doctor Kirk había desaparecido. Miró la puerta este y se dirigió a esta corriendo. Cuando estuvo frente a esta vio que no se podía seguir por ahí, estaba todo derrumbado y era muy peligro entrar por esos estrechos huecos. Decidió ir por el camino que había tomado Gary. Fue corriendo a la puerta, pasó la tarjeta por el lector y vio una sala gigantesca, llena de ordenadores muy avanzados con pantallas gigantes por las paredes.
- Es muy posible que este aquí el chip – dijo sonriente Miata.
Se puso a buscar rápidamente por los ordenadores que parecían operativos, porque muchos de estos estaban dañados o apagados. Y otra vez sonó la voz de alarma.
“Se ruega a los que los operarios que no hayan evacuado todavía lo hagan enseguida, quedan 10 minutos para la autodestrucción”
Miata al fin encontró en uno de los ordenadores un chip con muchos datos sobre la investigación. Lo sacó y justo antes de guardárselo mientras se volteaba para volver, vio el cuerpo de Gary tumbado en el suelo.
-¡GARY! –Gritó Miata mientras corrió hacia él.
Se agachó a verle, pero este no se movía. Le tomó el pulso, pero ya estaba muerto. Le brotaron unas lágrimas y de pronto vio como alguien se acercaba a ella. Abrió los ojos incrédula al reconocer al chico frente a ella.
-¿J-Jimmy eres tú? ¿Qué haces con un traje de soldado?- preguntó Miata sorprendida mientras se ponía en pie.
Éste alzó uno de sus brazos en el cual portaba una pistola y disparó dos veces en el pecho a Miata. Esta escupió sangre y cayó al suelo tras los disparos. Jimmy se acercó y alejó la pistola cerca de Miata con una patada.
-¿P-Por… P-por qué? – mencionó levemente Miata.
-Ya tenía pensado acabar contigo desde que te encomendé tu última misión- dijo Jimmy serio.
Este se agachó y cogió de la mano de Miata el chip que llevaba.
-Me alegro tanto de que hayas cumplido con tu objetivo – mencionó sarcásticamente mientras reía a carcajadas.
Miata en un último esfuerzo intentó agarrar su machete de la cintura, pero Jimmy se percató de las intenciones y le disparó en ambos brazos, esta gritó del dolor mientras de sus ojos brotaban lágrimas de desesperación.
-Te preguntaras el porqué de todo esto, te contaré la verdad. Todo se remonta a cuando tus padres todavía seguían vivos. Ellos eran unos reconocidos asesinos llamados “el dúo de la rosa negra” porque cada vez que terminaban su encargo dejaban su firma con una rosa negra. Pero un día, una misión se les fue de las manos, nunca dejaban testigos, por eso no eran conocidos sus rostros. Mataron sin ningún miramiento a mi mujer y a mi hija ante mis ojos porque les vieron mientras huían por un pasillo, a mí también me dispararon, pero por suerte no morí. Entonces fue cuando cree mi plan para castigarlos por haberme arrebatado lo que más quería. Y llegó el día. Los asesiné uno por uno, con dos disparos en el pecho como ellos hicieron a mi familia y a mí. Tan solo tu madre pudo herirme con un corte en mi ceja izquierda. Pero salió un imprevisto, tenían una hija pequeña que no pude matar porque me recordó a mi hija. Así que huí de allí dejándola con vida. Con el paso de los años apareciste en aquel antro donde se reúne esa gentuza de cazarrecompensas aficionados y fue cuando pensé en utilizarte para sacar dinero. Y estoy muy orgulloso porque has cumplido todos tus trabajos hasta tu última misión.
-Pero tú no tienes esa cicatriz Jimmy- dijo con tono débil Miata mientras escupía sangre.
-Sí que la tengo- Jimmy se pasó los dedos por la ceja quitándose parte de maquillaje- Cada vez que me reunía contigo me la ocultaba por si recordabas esta herida.
Jimmy se acercó y con la pierna puso a Miata bocarriba. Esta apenas podía moverse porque había perdido mucha sangre, y la vista se le tornaba nublosa.
-A ti no podía dejarte viva tampoco, así que decidí que te eliminaría. Este es nuestro adiós Miata – dijo mientras encañonaba su pistola y concluyó diciendo lentamente- Sayonara.
Dio dos disparos más en el pecho de Miata. La cabeza de ella cayó recostada de lado, cerrando los ojos.
-Lo de tus padres y lo tuyo no fue venganza, fue castigo. No me guardes rencor.
“Se avisa al personal que aun no haya abandonado las instalaciones que tan solo quedan 5 minutos para la autodestrucción”
Jimmy tras los dos disparos dejó caer su cargador vacio y lo cambió por uno nuevo recargando su arma y con ello salió del complejo.

Se escuchó el susurro de una risa malvada, fue en ese instante cuando Miata notó un leve pinchazo en su brazo izquierdo. Cuando despertó, vio que estaba en la sala donde había sido disparada, envuelta en llamas. Encima de ella había una jeringuilla y una nota.
“Quedan 60 segundos para la autodestrucción”
Miata no tenía tiempo que perder, se metió el papel en el bolsillo y salió corriendo esquivando las llamas para salir del complejo. Recibió varias quemaduras hasta llegar al ascensor, las cuales sorprendentemente se curaron a los pocos segundos. Miata subió al ascensor que estaba con las puertas abiertas. Nada mas entrar, vió que en el techo de éste había una trampilla abierta, guíandole como salir de ahí. Con un poco de esfuerzo, consiguió llegar hasta arriba, subiendo encima del ascensor. Esquivó los cables por miedo a electrocutarse y después de echar una ojeada vió una pequeña escalera de mano que subía. Agradeció al misterioso personaje que le había dejado la nota y la jeringuilla por guiarle y subió por las escalerillas de metal con toda prisa que pudo hasta llegar a una puerta abierta. Estaba claro que alguien había ido por ella, ya que a su lado, el cristal que protegía el botón para abrirla manualmente estaba roto.
“Quedan 15 segundos”
Miata salió del hueco del ascensor a toda prisa y, cuando cruzó la puerta saliendo del complejo, comenzó a escuchar una cadena de explosiones. Todo el complejo voló por los aires, provocando una fuerte llamarada.
Miata al alejarse recordó la nota y la sacó del bolsillo para leerla.
“Te ha sido inyectado el parásito del proyecto Nesenku. Si eres compatible con el convivirá contigo y gozarás de una sanación extraordinaria. En el caso de no serlo, te consumirá y cuando no le seas necesario, abandonará tu cuerpo, matándote. Fdo: Doctor K.”
Miata arrugó el papel y lo lanzó al suelo. Su expresión cambió repentinamente de seria a una risa que parecía forzada con un leve tic, se llevó su mano derecha a la cara tapándose el rostro y comenzó a reír a carcajadas.
- Te agradezco doctor “K” la segunda vida que me has otorgado, no importa si muero, pero antes me cobraré la vida de una persona y finalizaré “la última misión”.

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